Un blog apasionado, incondicional y sobre todo inútil sobre esos objetos planos, inanimados, caros, arcaicos, sin sonido estereofónico, sin efectos especiales, y sin embargo maravillosos llamados libros.

jueves, 31 de marzo de 2022

Quemarse las pestañas por tres pesos

 

You can't consume much if you sit still and read books. 

Aldous Huxley, Brave New World.

 

 

Pocas semanas antes de que se nos viniera encima la pandemia, me hallaba yo preparando una conferencia. Los funcionarios de la institución que me había solicitado la plática compartían un desasosiego, cuya causa era el evidente desgano que cada vez más se apodera de la juventud mexicana a la hora de decidirse y dedicarse a estudiar una carrera profesional. ¿Por qué? El diagnóstico apuntaba a que la susodicha muchachada cuenta con material probatorio abundante de que un título universitario no asegura a nadie el ingreso necesario, ya no digamos para vivir gastando como el consumismo contemporáneo exige, sino para asegurar apenas un ir pasándola clasemediero prudentemente alejado del barranco de la depauperación. Recuerdo que más que ofrecer una solución, pensaba lidiar ese toro problematizando el lío. El que suele presentarse como un problema demasiado simple —un problema de montos, de tabulador—, en realidad es un poco más complejo. Vean ustedes…

 

El trabuco suele reducirse a que en la siguiente relación:

 

estudio  producción  ingreso  consumo  satisfacción

 

… la tercera ilación no termina dándose conforme a lo esperado. Esto es, puede que los estudios profesionales efectivamente brinden herramientas suficientes para que el mocerío ingrese en el mundo del trabajo productivo y consiga un ingreso, pero dicho ingreso, se sabe, nomás no va a alcanzar para lograr el consumo deseado, y sin ese nivel de consumo la satisfacción —felicidad escribirían algunos— resulta inasequible. ¡Tanto quemarse las pestañas para ganar tres pesos! ¿Para qué empeñarse tanto en las aulas si de cualquier forma no vas a librarte de la casa de empeños? ¡Gana más un futbolista chafa que un posgraduado en neurociencias!  Simplificado a tal grado el asunto, en efecto, siendo honestos y con tres dedos de frente, hoy nadie puede recomendar a las jovencitas y los jovenzuelos que inviertan por lo menos cuatro años en el estudio de una carrera profesional, con la esperanza de que, ya titulados y con la cédula profesional en el CV, se dediquen a trabajar incansablemente a cambio del ingreso requerido para lograr un nivel de consumo que les asegure las mieles de la satisfacción personal. De hecho, establecido así el problema, ni siquiera aquellos que por cualquier azarosa circunstancia pudieran alcanzar el nivel de ingreso, pongamos, no de un futbolista chafa, sino de una estrella internacional —por ejemplo, a sus 34 años, el joven Messi ganará en 2022, sólo por concepto de salario, 41 millones dólares—, serían capaces de establecer exitosamente la cadena causal que va desde el estudio hasta la satisfacción, pasando como ya dijimos por la producción, el ingreso y luego el consumo. Y no podrían hacerlo por un simple impedimento lógico, el impedimento lógico que subyace a la paradoja esencial del consumismo: para consumir, se requiere tener una necesidad que satisfacer, y si una vez satisfecha no se tiene otra, no habrá motivo de consumo y por tanto nada catapultará de nuevo la pretendida satisfacción. O dicho en corto: la lógica del consumismo establece que para estar satisfecho hay que estar insatisfecho. “El consumismo nos dice que para ser felices hemos de consumir tantos productos y servicios como sea posible”, explica Yuval Noah Harari (De animales a dioses). “El consumismo considera que el creciente consumo de productos y servicios es positivo. Anima a la gente a permitirse placeres, a viciarse e incluso a matarse lentamente mediante un consumo excesivo”. Considerando lo anterior —algo que en el fondo todos sabemos— se evidencia que es un craso error pretender la satisfacción a través de la cadena causal aludida. Pero ¡ojo!, no afirmo que estudiar no pueda proporcionar satisfacción… ¿Sostengo entonces que la cadena causa-efecto para llegar a la satisfacción es más compleja? No, al contrario, me parece que es mucho más sencilla:

 

estudio ⇨ satisfacción

 

No estoy siendo ingenuo, tampoco estoy descubriendo el hilo negro. En casi todas las encuestas de bienestar autorreportado se muestra cierta correlación entre satisfacción y grado escolar. Incluso en los estudios en los cuales se explora los niveles de felicidad de las personas ocurre lo mismo. Por ejemplo, el más reciente estudio publicado por la Worldwide Independent Network reporta: “Los niveles de educación superior muestran mayores niveles de felicidad. Aquellos que no tienen educación o sólo educación básica alcanzan felicidad en un 39% mientras que aquellos con educación superior reportan un 58% (2018 World Survey). En México, las encuestas de bienestar autorreportado indican el mismo comportamiento: los resultados del más reciente estudio ampliado señalan que el 43% de los entrevistados se declara “muy satisfecho”. Lo anterior en el promedio general, mientras que entre quienes tienen un nivel de instrucción de primaria —incompleta o completa— solamente el 36.8% dijo sentirse así. En el extremo opuesto, las personas con nivel de licenciatura y de posgrado reportaron el 54.7 y el 62.3%, respectivamente. Por lo que toca a la gente que respondió sentirse “muy insatisfecha” —4.5% en del total—, las mayores proporciones se encuentran entre la gente con menos estudios:  6.5%, 5% y 4.5% de los entrevistados con primaria, secundaria incompleta y secundaria completa, respectivamente; en tanto que entre la gente con los niveles de instrucción más altos las proporciones de personas que reportaron sentirse “muy insatisfechos” son significativamente menores: 2.7% de quienes cuentan con preparatoria, 2.2% de los que terminaron una licenciatura y de 2.6% los que alcanzaron un posgrado (INEGI. Bienestar Subjetivo en México. Módulo BIARE Ampliado. 2014).

 

Sócrates pensaba que los bienes a los que los humanos debían aspirar son la riqueza, la salud, la belleza, “el poder y la estima”, pero argüía que tener todo eso de nada sirve si no se sabe cómo usarlo, de tal manera que “el saber es el éxito” (Platón, Eutidemo).

jueves, 24 de marzo de 2022

El detalle

  

 

1


 

Bien a bien nadie sabe quién fue primero, si Homero o Hesíodo, si Hesíodo u Homero. En cualquier caso, la vida de ambos debió de haber sucedido hace unas veintinueve centurias, en el siglo VIII antes de nuestra era. En el caso del aedo a quien atribuimos la Ilíada y la Odisea, ni siquiera sabemos con certeza si realmente existió un hombre de carne y hueso llamado Homero. Haya existido o no, sin esas dos epopeyas el espíritu antiguo griego no habría existido. Harold Bloom (Nueva York, 1930-2019) sostiene que, a lo largo de más de trescientos años, “Homero se había convertido en libro de texto en todos los temas”, hasta que un tal Platón (429-347 a. C.) llegó a disputarle el título. Imposible discutirlo…, pero Bloom no menciona al otro autor originario imprescindible de la Antigüedad griega: Hesíodo. En su Teogonía el poeta de Ascra estructuró la genealogía del complejo panteón mitológico griego, y en Trabajos y días realizó el primer compendio de la moral del buen ciudadano, no sólo de Grecia, sino de la tradición occidental.

 

Ya en Trabajos y días encontramos un motivo de la moral occidental que habrá de perdurar hasta nuestros días: actuar mal es fácil y actuar bien es difícil; ser una buena persona requiere esfuerzo, mientras que para ser mala persona basta dejarse llevar: “De la maldad puedes coger fácilmente cuanto quieras; llano es su camino y vive muy cerca. De la virtud, en cambio, sudor pusieron delante los dioses inmortales: largo y empinado es el sendero hacia ella y áspero al comienzo…”

 

Hace casi tres mil años, Hesíodo dejó por escrito la conceptualización del trabajo con la que las buenas gentes de Occidente, al menos hasta mi generación, hemos sido formadas: “… trabaja para que te aborrezca el Hambre y te quiera la venerable Deméter… y te llene de alimento tu cabaña…” Voltaire (1694-1778), una de las figuras imprescindibles de la Ilustración, escribe en su Cándido o El optimismo (1759): “… el trabajo nos libra de tres insufribles calamidades, el aburrimiento, el vicio, y la necesidad”.

 

— ¡Levántense! —recuerdo así el campanazo de los sábados y domingo a las siete de la mañana— ¡Ya amaneció, levántense a hacer algo productivo!

 

“Los dioses y los hombres se indignan contra el que vive sin hacer nada, semejante en carácter a los zánganos sin aguijón comiendo sin trabajar…” Claro, las abejas industriosas y los zánganos desvergonzados, un tropo empleado durante milenios por los fabulistas… Según el refrán, quien te dio la hiel, te dará la miel, una idea que Hesíodo compartía: “… tú preocúpate por disponer las faenas a su tiempo para que te llenen los granos con el sazonado sustento.” El trabajo es virtuoso, y “…si trabajas te apreciarán mucho más los Inmortales (y los mortales, pues aborrecen en gran manera a los holgazanes)”. A Dios rogando, y con el mazo dando.

 

 

2



Con guion de Humberto Gómez Landero y Juan Bustillos Oro, quien también la dirigió, en 1940 se estrenó la película Ahí está el detalle. En una de las primeras escenas, Cantinflas —en su primer rol protagónico— está echándose un pollito de gorra en la cocina de la mansión de don Cayetano Lastre (Joaquín Pardavé), gracias a su novia, Paz (Dolores Camarillo), quien trabaja como doméstica ahí:

 

— ¡Cínico! ¡Sinvergüenza! —le grita ella— ¡Descarado! ¡Tragón!

 

— Nomás no ofenda, jovencita, que aquí también hay dignidad —se defiende el pelado.

 

— Y si la tienes, ¿por qué no trabajas? —y luego, como si citara al mismísimo Hesíodo:— No hay nada más noble y ni que dignifique más al hombre ni que sea mejor que el trabajo.

 

— ¡Qué va, chiquita! Mira, nomás te voy a decir una cosa… ¿Trabajan los ricos? A que no… —Paz se queda callada— Entonces, si el trabajo fuera bueno, ya lo tendrían acaparado los ricos y entonces nada más ellos trabajarían.

 

 

3


 

Recuerda Noam Chomsky que, durante los albores del movimiento obrero, al inicio del siglo XIX, su tema principal giraba en torno a la noción de que tener un trabajo, un empleo, es un ataque terrible a los derechos humanos de la persona. “Tener un trabajo no es algo que anheles, es algo que a lo que te ves obligado, pero es un ataque a tu dignidad como ser humano, a tus derechos como persona libre. Tener un trabajo significa vivir bajo las órdenes de un patrón durante la mayor parte de tu vida en vigilia. Nothing wonderful about that.” En una entrevista realizada hace tres años, el académico explicaba: “Piénsenlo por un momento… Casi todo mundo pasa la mayor parte de su vida en un sistema totalitario. Ese sistema totalitario se llama ‘tener un trabajo’”. Cuando tienes la suerte de tener un trabajo, te encuentras bajo el control de tu jefe o de tu patrón. “Ellos determinan cómo debes o no debes vestirte, cuando puedes ir al baño, qué tienes que hacer… La idea central de un contrato de trabajo asalariado es venderse a uno mismo como servidumbre. Se trata de ‘gobiernos privados’, que son más totalitarios que cualquier gobierno. Pueden controlar todo lo que haces”. ¿No te gusta? Entonces, claro, tienes la libertad de botar el trabajo… “Tienes la opción de morir de hambre o venderte a una tiranía. Very libertarian”.

 

 

4



En sus Escritos económicos-filosóficos de 1844, Carlos Marx sostiene que el trabajo asalariado no sólo produce mercancías, sino que también se produce a sí mismo y produce al trabajador como una mercancía…, y ahí está el detalle.

jueves, 17 de marzo de 2022

Tacos y guerra de narrativas

 María y su papá nacieron en un puerto del mar Báltico, Tallin, capital de Estonia, uno de los 27 países que conforman la Unión Europea. Su mamá, en cambio, llegó al mundo unos 1,750 kilómetros al sureste, muy cerca del mar de Azov: ella es ucraniana, nativa de la región de Dombás, en donde aún radican sus abuelos y la mayor parte de su familia materna. Así que ambos, su padre y su madre, nacieron en un país que ya no existe: la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas.


 

 

Bayron y su mamá nacieron en Minnesota, en una ciudad próxima a la frontera con Canadá. Su padre, en cambio, nació unos ocho mil kilómetros al sureste, del otro lado del Atlántico, en Senegal. Muchas generaciones atrás, los antepasados de su madre también tuvieron que haber llegado a América desde África, como esclavos. Bayron estudió Economía en Columbia y le gusta la cocina.

 

 

A María la pandemia la sorprendió en Londres. Luego, hace casi dos años, emigró a la ciudad europea más cosmopolita, Berlín. Hace unos días, conversando acerca de la difícil situación en la que se halla Ucrania, el terruño de su familia materna, dijo:

 

— Esta guerra, más que de tanques y balazos o de sanciones comerciales, es una guerra de narrativas.

 

María no es especialista en geopolítica. Estudió danza clásica.

 

 

Victoria Tacos fue montado por un socio capitalista alemán y un socio emprendedor, Bayron. Para las finanzas del primero, la inversión fue irrelevante; en cambio, el estadounidense avecindado en Berlín metió todas sus canicas a la empresa. Victoria Tacos un restaurante ubicado en Neukölln, una zona antes popular y ahora considerada muy cool, es decir, gentrificada. Bayron creó el menú y es el chef.


 

A María la enseñó a hablar su mamá. Su primera lengua es el ruso, como lo es para más del 70% de la población de Dombás, región integrada por las óblast de Donetsk y Lugansk. María tiene poco más de treinta años. Además de ruso, habla estonio, inglés, ucraniano y ya algo de alemán. María, quien se gana la vida como mesera en Victoria Tacos, sostiene que la guerra en Ucrania no comenzó hace unas semanas, sino desde 2014. Decir esto le ha costado fuertes críticas y varias amistades. Curioso, porque cualquiera podría consultar en Wikipedia la entrada Guerra en Dombás, en la que se informa exactamente eso, que el conflicto armado comenzó en abril de 2014 —la referencia en Wikipedia puede leerse en un montón de idiomas, alemán incluido—.

 

 

Victoria Tacos no se oferta como un restaurante de comida mexicana. El taco es la coartada, nomás: We’ve taken the spirit of Mexican cooking and forged our own way to create tacos that we want to serve¿Y qué tal sus precios? Si usted decide comer ahí y se deja caer, para probar, uno de cada uno de los cuatro tipos de tacos que venden —quesabirria(vegetariano), brussels-sprouts (vegano), carnitas y asada—, y para acompañarlos pide una michelada —preparada con cerveza Victoria—, entonces su cuenta será de 21.25 euros. Por cuatro tacos y una chela pagará 485.90 pesos, sin propina —se suele dejar el 10%—.

 

 

María, la bailarina estonia con buena parte de su familia en Dombás, dice que es cierto lo que reporta continuamente la prensa occidental: la invasión rusa ha provocado un enorme éxodo de ucranianos a Polonia, Rumania, Hungría, Moldavia, Alemania… Pero a María le molesta que no se mencionen también los corredores humanitarios que se han abierto para la ola de ucranianos que huyen de la guerra yéndose a Rusia. Por cierto, Alemania no está muy lejos de donde está ocurriendo la guerra: Berlín se localiza a 1,350 kilómetros de Kiev, la distancia que hay de Puerto Escondido a Puerto Vallarta. Tampoco está muy lejos Moscú de Kiev, más o menos el trecho que hay entre Guadalajara y Monterrey.

 

 

En 2021, la inflación en Alemania había llegado a 5.3%la cifra más alta en treinta años. La confrontación con Rusia de la Unión Europea, particularmente de los países miembros de la OTAN liderados (azuzados) por Estados Unidos, ha provocado un fuerte aumento de precios. Se estima que este año la inflación superará el 6%, como consecuencia directa del incremento de los precios del gas. Por la misma causa, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, se disparararon los precios de los alimentos en el mundo a su máximo histórico. Incrementos en los precios de la energía, de los cereales e interrupciones en cadenas de suministro…, negro panorama para el mundo, sobre todo para Europa. Bayron y su socio berlinés están ya evaluando si es hora de cerrar Victoria Tacos… Y eso que habían soportado los años de confinamiento por la pandemia…

 

 

Durante los primeros días de la guerra, María trató de compartir su versión de los hechos con sus amistades europeas. No intentó pintar el panorama opuesto al que presenta la prensa occidental —Putin es Hitler—; pedía equilibrio. Insisitió en que, efectivamente, hay un movimiento fascista en Ucrania, recordó que se llevó a cabo un referendum en Crimea (2014) y que la mayoría de la gente optó por la anexión a Rusia, posteó que es cierto que ha habido acciones genocidas en contra de la población ruso parlante de Ucrania… Pronto Instagram y Facebook borraron sus post, muchos ingleses, alemanes y estonios dejaron de hablarle, incluso algunos la insultaron.

 

 

La semana pasada, el socio capitalista de Victoria Tacos quería postear en las redes sociales del restaurante que darían una comida gratis a los refugiados ucranianos que presentaran su pasaporte. María le explicó que los ucranianos que podían llegar a Berlín eran seguramente de clase media alta o incluso los más acaudalados.

 

— Oops, I thought it would be cool!

martes, 15 de marzo de 2022

Tacos and narrative wars


Maria and her father were born in a Baltic Sea port, Tallinn, the capital of Estonia, one of the 27 countries that belong to the European Union. Her mother, on the other hand, was born about 1,750 kilometers to the southeast, very close to the Sea of Azov: she is Ukrainian, a native of the Dombas region, where her grandparents and most of her maternal family still live. So both her father and mother were born in a country that no longer exists: the Union of Soviet Socialist Republics.

 

 

Bayron and his mother were born in Minnesota, in a city near the Canadian border. His father, on the other hand, was born some five thousand miles to the southeast, on the other side of the Atlantic, in Senegal. Many generations ago, his mother's ancestors arrived to America from Africa as slaves. Bayron studied Economics at Columbia and enjoys cooking.

 

 

Almost two years ago the pandemic caught Maria by surprise in London, then, she emigrated to the most cosmopolitan European city, Berlin. A few days ago, talking about the difficult situation in Ukraine, the homeland of her mother's family, she said:

 

— This war, rather than tanks and bullets or trade sanctions, is a war of narratives.

 

Maria is not a geopolitics specialist. She studied classical dance.

 

 

Victoria Tacos was established by Bayron and his German partner. For the partner's finances, the investment was irrelevant; but Bayron put all his eggs in this basket. Victoria Tacos is a restaurant located in Neukölln, a once slum area that has been gentrified and is now considered to be one of the coolest neighborhoods in the city. Bayron designed the menu and is the head chef.

 

 

Maria was taught to speak by her mother. Her first language is Russian, as it is for more than 70% of the population of Dombas, a region made up of the Donetsk and Lugansk Oblasts. Maria is in her early thirties. In addition to Russian, she speaks Estonian, English, Ukrainian and some German. Maria, who makes her living as a waitress at Victoria Tacos, argues that the war in Ukraine did not start a few weeks ago, but started in 2014. Her point of view has brought her strong criticism and has even made her lose several friends. Ironic, considering that anyone could look up the entry in Wikipedia —War in Dombas—, and see that the military conflict started in April 2014 —the Wikipedia reference can be read in a lot of languages, including German.


 

Victoria Tacos does not portray itself as a Mexican food restaurant. They are just into tacos: We've taken the spirit of Mexican cooking and forged our own way to create tacos that we want to serve. And what about their prices? If you decide to eat in to try one of each of the four types of tacos they sell —quesabirria (vegetarian), Brussels-sprouts (vegan), carnitas and asada—, and to order a michelada —made with Victoria beer—, then your bill will be 21.25 euros. For four tacos and a beer you would pay 23.25 US Dlls, and that’s without the tip —you’d normally tip 10%—.

 

 

Maria, the Estonian dancer with Ukranian backround, affrirms that what Western press keeps reports is true: the Russian invasion has caused a huge flow of Ukrainians to Poland, Romania, Hungary, Moldavia, Germany... But Maria is annoyed that they dont mention the humanitarian corridors for Ukrainians fleeing the war and going to Russia. By the way, Germany is not very far from the war: Berlin is 830 miles away from Kiev, the same distance between San Luis, Misuri to Filadelfia, Pensilvania. Moscow is also not very far from Kiev (521 miles), less than the distance between San Francisco and San Diego, California (540 miles).

 

 

By 2021, inflation in Germany had reached 5.3%, the highest rate in thirty years. The clash between Russia and the European Union, particularly the NATO member countries led by the United States, has led to a sharp increase in prices. It is expected that this year inflation will exceed 6%, as a direct result of the increase of gas prices. For this same reason, according to the Food and Agriculture Organization of the United Nations, food prices in the world have risen to an all-time high. Increases in energy and grain prices and disruptions in supply chains... a dark scenario for the world, especially for Europe. Bayron and his business partner are already assessing whether it is time to close Victoria Tacos, they had even made it through the COVID lockdown but this time it might be too much.

 

 

During the first days of the war, Maria tried to share her opinion with her European friends. She did not try to paint the opposite picture to the one presented by the western press —Putin is Hitler—; she sought balance. She stressed that there is indeed a fascist movement in Ukraine, but she recalled that a referendum was held in Crimea (2014) and that the majority of people voted for annexation to Russia. She posted that there have been genocidal actions against the Russian-speaking population of Ukraine... Soon Instagram and Facebook deleted her posts, many of her friends blocked her and some even insulted her. 

 

Last week, one of Victoria Tacos owner thought it would be a good idea to post on the restaurant's social media that they would give a free meal to Ukrainian refugees who showed their passport. Maria explained to him that the Ukrainians who make it to Berlin were most likely upper middle class or even wealthiest citizens.

 

— Oops, I thought it would be cool!

jueves, 10 de marzo de 2022

¡Fuera máscaras, desfachatados!

Hace un año advertía yo en estas páginas que la desvergüenza política se había normalizado en México. El fenómeno ahora se ha extendido, a lo bestia. Sus muestras pululan por el ágora como cucarachas ambiciosas entre botes de basura. Escribía entonces que prefería mentar la aludida conducta como desvergüenza —“falta de vergüenza, insolencia, descarada ostentación de faltas y vicios; dicho o hecho impúdico o insolente”— porque me choca que se le llame cinismo. Por supuesto, es correcto decirle cínico a un señor que, luego de hacerse pasar por defensor de los derechos humanos y vivir cómodamente de ello, ande exigiendo al gobierno de México enviar armas a Ucrania —y sí, me refiero a Emilio Álvarez Icaza—. Incluso es apropiado que el presidente de la Repúblico le haya dicho cinicazo al expresidente Calderón por andar de opinante en torno a un problemón nacional que en buena medida él desató…, por decir lo menos. Efectivamente, un cínico, según la RAE, es una persona que muestra “desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables”. Con todo, para mí resulta una falta de respeto semántico llamar cínicostanto a los desvergonzados ordinarios como a los seguidores de la escuela filosófica fundada por Antístenes y Diógenes de Sinope. Me parece tan grosero como decirles escépticos a los descreídos o estoicos a los dejados. 

 

Para no macular el cinismo de los antiguos griegos, podemos tildar el comportamiento que tanto se ha propagado en la política mexicana, además de desvergonzado, de descarado. Descaro y desvergüenza son sinónimos directos, significan atrevimiento, insolencia, falta de respeto, incluso impudicia. Y claro, decir descaro es decir desfachatez: ambos vocablos incluyen el prefijo romance des, negación, y, en el primero, cara —parte anterior de la cabeza desde el principio de la frente hasta la punta de la barbilla—, y facha —o sea cara también— en el segundo. Ahora, facha en español significa traza, figura, aspecto: El joven tiene facha de buen partido. Facha es apariencia. La palabra nos llega a través del italiano faccia, que a su vez proviene del latín facies —de la que igual se derivan faz fachada—, factura externa, apariencia. Así que desfachatez sugiere la idea de “quitarse la facha”, de andar con el interior expuesto, sin fachada. En este sentido, descararse es quitarse, más que la cara, la careta, la faz que ponemos o arreglamos para figurar. Un desvergonzado, un descarado, un desfachatado es alguien que no se ocupa guardar la apariencia propia.



Ejemplifico con un muy reciente y descomunal descaro. El Partido Revolucionario Institucional hace unos días lanzó una campaña de auto-celebración por su 93 aniversario: “93 datos que no sabías del PRI”. El mensaje con el que inician difícilmente podía ser más vacuo y memo: “Somos Piscis”. Juro que no estoy inventando. Pero ese no es el ejemplo de desfachatez que quería traer a cuento, sino el dato 48, que a la letra reza: “El presidente más guapo de México fue priísta”, e ilustran con el icono de un monito copetón que evidentemente evoca a Enrique Peña. Posiblemente a algún lector le parezca chusco el enunciado, superficial, quizá, pero pícaro, así que tal vez no lo encuentre del todo descarado. Bueno, qué me dicen del número 5: “Gobernamos durante 77 años consecutivos.” Para acabarla de fregar, el iconito que eligieron para ilustrar el desvergonzado alarde de la dictadura perfecta es un brazo o bien mostrando los bíceps o bien (mal) mentando madres o realizando ambas operaciones que no son excluyentes.

 

Últimamente hemos presenciado inauditas muestras de desfachatez política. El mismo día —sábado 5 de marzo— que ocurrieron los atroces hechos de violencia en el estadio Corregidora de Querétaro —pronto varios medios reportaron al menos 17 muertos, aunque ya para la noche el dato se acalló— me tocó en suerte ver un video en el cual el excandidato del PRI a la Jefatura de Gobierno de la CDMX, Mikel Arriola, hoy presidente de la Liga MX de fútbol, se manifestaba muy preocupado por la guerra en Ucrania y llamaba a los aficionados a dar un “Grito por la Paz”. Nada qué agregar.

 

Una panda de políticos conservadores se apresuró a plantar banderitas ucranianas en sus perfiles de redes sociales, condenando a Putin y exigiendo la paz. Otros difundieron que elevaban sus plegarias por el cese al fuego. Eso no impidió que los senadores de oposición Gustavo Madero, Germán Martínez y Emilio Álvarez, según ellos atendiendo una solicitud de la embajadora de Ucrania en México, entregaran a la presidenta del Senado una carta en la que piden que nuestro país envíe armamento a dicha nación europea. Nada qué agregar.

 

Un último ejemplo, también relacionado con la bestialidad acaecida en Querétaro. Desde antes de medianoche del sábado la coreografía del nado sincronizado ya era evidente en Twitter: ¡la culpa de lo sucedido es de AMLO! ¡Ah, caray!, ¿y cómo? Ah, pues porque él polariza al país. Casualidad de casualidades, un día antes, Calderón había tuiteado: “El ánimo de polarizar, el lenguaje incendiario, las calumnias y los insultos que se profieren todos los días desde el Palacio Nacional deben parar.  No se puede conducir al país desde el odio…”

 

Hemos sido testigos de niveles de hipocresía que, paradójicamente, vuelven transparentes a quienes los alcanzan. La estrategia del presidente ha resultado eficaz: se ha logrado desenmascarar a un montón de opositores dejándolos en la desfachatez plena.

miércoles, 9 de marzo de 2022

Sabemos más de lo que creemos


Kurt Wallander ya es abuelo. Ahora investiga la desaparición y posible asesinato de un matrimonio de viejos, los von Enke, Håkan y Louise. Se trata nada menos que de sus propios suegros, los padres de Hans, con quien Linda, la hija única del policía sueco, ha comenzado una familia. Esto ocurre en el último caso de Wallander narrado por Henning Mankell (Estocolmo, 1948-2015), el libro diez de la serie: El hombre inquieto (2009). Ya cerca del final de la novela, página 487 de 590, Wallander de pronto cae en la cuenta de que ha decidido que tiene que hablar de nuevo con su nuero. No es que quiera interrogarlo precisamente, porque ni sospecha de él ni tampoco cree que le haya mentido antes, más bien es que está seguro de que el padre de su nieta puede saber algo importante que hasta ahora no le ha dicho, no por afán de ocultarlo sino porque no sabe que lo sabe: “… la gente siempre sabe más de lo que cree sobre los sucesos, por observaciones que han hecho de forma inconsciente.” Así que su propósito es plantarle una serie de cuestionamientos para ayudarlo a tomar conciencia de lo que, sin saberlo, sabe. En efecto, buena parte de lo que llamaos intuición no es nada más que la súbita toma de conciencia de algo que en realidad sí sabíamos. Intuir, según la RAE, significa “percibir íntima e instantáneamente una idea o verdad, tal como si se la tuviera a la vista”.  Pues ahí suele estar mucho del conocimiento, a la vista, pero no nos atendemos.

 


Cuando transitábamos por lo peor de la pandemia, meditaba aquí sobre la importancia de saber que no se sabe. Saber que no se sabe es de sabios, decía. También entonces el acicate había sido un pensamiento lúcido del inspector Kurt Wallander -terminaba de leer por aquellos aciagos días La falsa pista (1995), la quinta entrega de la saga-. Hoy en la noche terminaré la última novela y me queda claro que no es una casualidad el que ambas reflexiones se las deba a Mankell. En todas las novelas de la serie Wallander el novelista sueco enfoca buena parte de la trama en los vericuetos que tiene que pasar el pensamiento del policía para poder solucionar los casos a los que se enfrenta. Podría decir que en este sentido se trata de novelas negras epistemológicas. El día que te decidas a leerlas, te recomiendo que lo hagas en orden:

 

1)    Asesinos sin rostro (1991)

2)    Los perros de Riga (1992)

3)    La leona blanca (1993)

4)    El hombre sonriente (1994)

5)    La falsa pista (1995)

6)    La quinta mujer (1996)

7)    Pisando los talones (1997)

8)    Cortafuegos (1998)

9)    Huesos en el jardín (2002)

10) El hombre inquieto (2009)

 

También, en 1999, Henning Mankell publicó un libro de relatos, La pirámide, en los que cuenta  algunos episodios  de la vida del joven Wallander, es decir, previos a la primera novela.




miércoles, 2 de marzo de 2022

Hipócritas

 


Los persas

 

El teatro es una de las muchas creaciones que debemos agradecer al genio antiguo griego. La pieza teatral más antigua que se conserva se estrenó en Atenas durante las Dionisias del año 472 a. C. Fue escrita por Esquilo, quien nació hace 2547 años. El productor de aquella primera puesta en escena fue un joven que daría su nombre al período de mayor esplendor de Atenas —el siglo de Pericles—. La obra se titula Los persas. Además de un coro de ancianos, intervienen la reina Atosa, un mensajero, el fantasma de Darío y Jerjes. Desconocemos el nombre de los hipócritas que interpretaron a esos personajes —los griegos llamaban a los actores hipócritas—.

 

 

Las artistas

 

— Fulanita Buenafacha De’Coto es una gran artista.

 

— ¿Quién?

 

— Fulanita… Seguro la conoces: salió de Jennylín-dolín McJohnson en Los fifís también cobran.

 

Desde hace tiempo, en México mucha gente llama artistas a los actores y actrices que trabajan en las telenovelas. Resulta excesivo, incluso desatinado puesto que muchos de ellos no son ni siquiera buenos histriones, ni interpretando a otras personas ni interpretándose a sí mismos. En este país hemos sido espectadores obligados de pésimas actuaciones, no sólo de políticos, también de artistas enrolados en la política. Inolvidable el regaño que pretendió asestarnos desde la pantalla chica la entonces esposa de Enrique Peña, y el limitadísimo talento de histrionisa que tuvo para ello. ¿Qué decir del lloriqueo de la señora Montijo rogando que no la enreden en el lío judicial en el que está envuelta Inés Gómez Mont? En ambos casos vimos deplorables desempeños de hipócritas contemporáneas.

 


 

Hipocresía

 

Hipocresía proviene, a través del latín hypocrisis, del griego ὑπόκρισις (hypokrisis), que quiere decir actuación, fingimiento. El vocablo griego hypocrisis se compone de hipo, debajo, y krísis, combate, juicio, decisión… El verbo hypokrisin significa pretender, interpretar un rol. E hipócritahypokrites, es alguien que actúa, que finge ser quien no es, quien aparenta sentir lo que no siente, pensar lo que no piensa. En el teatro griego, los hipócritas siempre salían a escena enmascarados.

 

 

Los conservas

 

“Como la doctrina de los conservadores de México y del mundo es la hipocresía, siempre los agarra uno de bajada”, aseveró el presidente López Obrador durante su alocución matutina del miércoles. Una generalización, por supuesto, a la que usted y yo y cualquiera podríamos enfrentar uno que otro caso que la contradiga, pero así son las buenas generalizaciones: no cubren todo el espectro que la vasta realidad suele ofrecer, pero, en general, aciertan. Aporto yo dos generalizaciones más. En México, hoy día, una persona que se asume como progresista no lo oculta, por el contrario, lo ostenta. En cambio, un conservador, se asuma a sí mismo o no como tal, suele negar serlo y, para ocultar su condición, el papel que más frecuentemente interpreta es el de neutral, realista, independiente, apartidista… Mira, yo ni con melón ni con sandía porque todos los políticos son lo mismo, pero… No soy fanática de nada, soy objetiva, pero López en sus maña-ñeras… En este sentido, la mayoría de los conservas, efectivamente, son hipócritas.

 

 

Patrañas

 

Es difícil andar mucho tiempo enmascarados, representando ser quien no es uno. En el caso de los conservas, no sólo sucede que frecuentemente les gana la corajina, además pasa que el disimulo conlleva incongruencias —entre el ser y el parecer, de entrada—, y la incongruencia es necesariamente un estado de desequilibrio. 

 

— Checa qué engaño del INE. Cada casilla en la consulta popular de 2021 costó $8,805 pesos. ¡Y ahora cada casilla para la consulta de Revocación de Mandato costará $29,692 pesos! ¡Más del triple!

 

— No tiene comparación el nivel de validez e importancia. Hay que asegurar los resultados. ¡La calidad cuesta!

 

— Celebro que te parezca importante la consulta de revocación de mandato. Seguro participarás.

 

— ¡No! Todas las consultas son patrañas.

 

 

Sepulcros

 

Milton cuenta: “Así habló el falso Enemigo, encubriendo su astucia, pues ni hombres ni ángeles pueden discernir la hipocresía, vicio invisble en el cielo y en la tierra, excepto para Dios…” (El paraíso perdido) El gran hipócrita de la tradición occidental es, efectivamente, “el falso Enemigo”, es decir, Satanás. “Porque los tales son falsos apóstoles… que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es de extrañar, pues aun Satanás se disfraza como ángel de luz…” Corintios, 11:13-15.

 

Aunque se refiere y condena la conducta, en el Antigüo Testamento no aparece la palabra hipocresía. En el Nuevo Testamento sí, 17 veces, y con la acepción actual. Siempre es pronunciada por Jesús para criticar a fariseos y escribas que, como actores de teatro, fingían probidad para la adulación pública. Richard A. Batey sostiene que Jesús y sus discípulos debieron de haber conocido el teatro griego, pues sólo así se explica el uso del vocablo (“Jesus and the Theatre”, New Testament Studies. October 1984). Herodes, nombrado rey de Judea por el Senado de Roma en 40 a. C., emprendió la construcción de varios teatros, uno de ellos, muy cerca de Jerusalem, en Séforis. Batey especula que Jesús asistió al teatro y hablaba griego. A saber. En cualquier caso, según Mateo, a Jesús de Nazaret debemos una metáfora de la hipocresía de una fuerza poética fulminante: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.” (Mateo, 23:27-28).