Un blog apasionado, incondicional y sobre todo inútil sobre esos objetos planos, inanimados, caros, arcaicos, sin sonido estereofónico, sin efectos especiales, y sin embargo maravillosos llamados libros.

sábado, 14 de septiembre de 2019

Historia versus sentido común


Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha,
para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes;
para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán.
Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos;
quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos..
Isaías, 45: 1-2.

El primer imperio de la historia que aglutinó varios imperios, el aqueménida, fue levantado a partir del imperio medo. Su constructor fue Ciro el Grande. Haya sido por las buenas o por las malas, el joven persa desplazó del trono medo a su abuelo materno, el cholenco Astiages, y a partir de Ecbatana inició la expansión persa, algunas veces por la fuerza y otras persuadiendo. El hombre fue sin duda un estratega. “Gobernó sobre pueblos que no tenían la misma lengua que él ni una lengua común entre ellos…”, admirado, escribiría Jenofonte —Ciropedia, c. 365 a. C. —. Se apoderó de Lidia —c. 547 a. C. —, de las colonias griegas de Anatolia y del poderoso imperio neobabilónico con todos sus dominios —c. 539 a. C. —, en tanto que, hacia el este, llevó su soberanía hasta lo que hoy es Afganistán. El periodista polaco Ryszard Kapuscinski (1932-2007) lo compedia así: “Estamos en el siglo VI antes de nuestra era y los persas viven su gran época de expansión… Después de ellos, pasados los años y siglos enteros, a cada momento un país u otro intentará dominar el mundo, pero el ambicioso intento de los persas de aquellos tiempos remotos acaso sea tal vez el más temerario y valiente” (Viajes con Heródoto).

Ciro falleció en el 530 a. C., muy lejos de su tierra de origen. Andaba por los confines del mundo, de su mundo, a donde, según todos los indicios, fue a perder la cabeza por avaricia. El gran rey, para entonces ya con treinta años de triunfos, se había animado a conquistar a los masagetas, habitantes de las oceánicas llanuras de Asia central. Por entonces, aquellas tribus seminómadas eran gobernadas por una viuda, la reina Tomiris. Heródoto de Halicarnaso (c. 484 a. C. – 425 a. C.) —él mismo súbdito de nacimiento de los aqueménidas— cuenta que, al llegar las huestes persas a las orillas del río Amu Daria —actualmente frontera natural entre Afganistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán—, por intermediación de un mensajero, Ciro propuso matrimonio a Tomiris, sin embargo ella, “comprendiendo que no pretendía su mano, sino el reino…, le prohibió la entrada”. Pero Ciro ya había andado mucho desde Susa hasta aquellos lares, e iba decidido a ampliar su imperio a como diera lugar. Kapuscinski compara la expedición de los persas a Asia central con la que, más de dos mil años después, emprendería Napoleón contra la Rusia zarista. Juzga que a ambos, al persa y al corso, “… la capacidad por conquistar les ha privado la capacidad de juicio, les ha arrebatado el sentido común”. Y enseguida, él mismo acota y nos pregunta: “Aunque, por otra parte, si el mundo se rigiese por el sentido común, ¿habría nacido la historia? ¿Existiría?”

Mientras Ciro comenzaba a construir puentes para que su ejército cruzara el río, Tomiris le haría llegar un mensaje “lleno de palabras meditadas y de sentido común”; Heródoto las consigna: “Bien puedes, rey de los medos, excusar esa fatiga que tomas con tanto calor: ¿quién sabe si tu empresa será tan feliz como deseas? Más vale que gobiernes tu reino pacíficamente, y nos dejes a nosotros en la tranquila posesión de los términos que habitamos. ¿Despreciarás por ventura mis consejos, y querrás más exponerlo todo que vivir quieto y sosegado? Pero si tanto deseas hacer una prueba del valor de los masagetas, pronto podrás conseguirlo. No te tomes tanto trabajo en juntar las dos orillas del río. Nuestras tropas se retirarán tres jornadas y allí te esperaremos; o si prefieres que nosotros pasemos a tu país, retírate a igual distancia, y no tardaremos en buscarte”.

Creso, rey de los lidios derrotado años antes por Ciro, y quien lo acompañaba en aquella expedición, le advirtió: “… ten ante todo presente que en el ámbito humano existe un ciclo que, en sucesión, no permite que siempre sean afortunadas las mismas personas”. Por supuesto, la inercia de la historia era ya imparable y Ciro no recapacitó, incluso desatendiendo un sueño funesto —en el cual por cierto se cuela Darío por primera vez en la Historias de Heródoto—… En un primer encontronazo, Ciro tendió una trampa a los masagetas —primero les mandó un montón de carne de guerra persa y luego les dejó mesas dispuestas con manjares y vinos, en las que los envanecidos guerreros comieron y se embriagaron—, y logró derrotar a una parte importante de su ejército, y apresar al hijo de Tomiris, Espargapises. Incluso después de este episodio la reina Tomiris intentaría apelar al buen jucio de Ciro, enviándole el siguiente recado con un heraldo: “Sanguinario Ciro…, no te ufanes si con el fruto de la vid… has vencido a mi hijo en una celada… Acepta ahora… el consejo que mi benevolencia te dicta. Devuélveme a mi hijo y vete impunemente… Si no lo haces, te juro por el sol…, que, por sanguinario que seas, yo te saciaré de sangre”. A Ciro aquellas palabras no le hicieron la menor mella, y ocurrió puntual la desgracia: primero, al despertar de la borrachera, Espargapises, viéndose prisionero de sus enemigos, decidió suicidarse… Días después tendría lugar la batalla definitiva… “El grueso del ejército persa fue aniquilado…, también perdió la vida el propio Ciro… Entonces Tomiris mandó llenar un orde de sangre humana y buscar el cadáver de Ciro entre los muertos…” Los masagetas hallarían el cuerpo del gran rey aqueménida y lo decapitarían, para que su atormendada reina introdujera la cabeza de Ciro en el orde: “Yo, tal como te prometí, voy a sacierte de sangre”.

sábado, 7 de septiembre de 2019

Cuatro domingueras


Embarullar con abulencias


Porque nadie debería considerar nada propio,
excepto quizá una mentira, ya que
toda la verdad es de Aquel que dijo: “Yo soy la verdad”.
San Agustín

… se embarullaba y hacía un pisto de notas que ni Cristo lo entendía.
Benito Pérez Galdós, Fortunata y Jacinta.

Quedan quienes el 28 de agosto todavía conmemoran al africano Aurelius Augustinus Hipponensis, mejor conocido como San Agustín de Hipona. Ese día, Alberto Barranco, columnista y próximo embajador de México ante el Vaticano, tuiteó: “Antes eran falacias en las que se apuntalaban juicios de valor sobre cimientos de lodo. Ahora son especulaciones calenturientas: Que se me hace que AMLO…” Con el fondo estoy de acuerdo. En cuanto la forma, de la primera afirmación sólo quiero encomiar la elocuencia de la alegoría con la que se expresa. De la segunda, me animo a sugerir una precisión: en lugar de especulaciones calenturientas, que achabacana un poco el tuit, me parece que lo que hay que denunciar son abulencias.

Abulencia significa “falsedad, invención, especulación, superchería”. La etimología de la palabra da cuenta de que en una abulencia hay siempre cierta intencionalidad de engaño. El vocablo es un derivado de abullonar, es decir, “adornar una tela o una vestimenta con pliegues anchos en forma esférica” —Fulanita abullonó su falda para verse más cadernona—. Y abullonar proviene de bullón, el plegado de la tela en forma de bolas. Finalmente, bullón viene del latín bulla, bola o burbuja. Hacer bulla es armar escándalo, bullicio, pero también, como en una burbuja, inflar, abultar: un pavo real, al desplegar las plumas de su cola, hace bulla, y cuando los maorís danzan y gritan el haka, interpretan una intimidatoria bulla coordinada. El latín bulla está vinculado con la raíz indoeuropea beu, hinchar, y aparece también en el latín bucca, mejilla inflada y luego boca. Una abulencia es una especulación inflada para embarullar.

Ejemplar abulencia tuiteó el opinante Leo Zukermann hace unos días: “¿Dejará AMLO el poder el 1/10/2024? El presidente podría caer en la tentación de reelegirse por soberbia, convicción ideológica y/o mantener la amplia coalición política. Una alternativa de reelección puede ser una especie de Maximato”. El mensaje tiene la misma categoría argumental que los siguientes:

¿Se mantendrá fiel su cónyuge hasta, digamos, las próximas Olimpiadas? Su pareja podría caer en la tentación de ponerle el cuerno por lascivia, por aburrimiento y/o por no dejar… Una opción —que no “alternativa”— de infidelidad puede ser una suerte de canita al aire.

¿El piloto del avión en que viajamos podría decidir suicidarse ahora mismo, en pleno vuelo, matándonos de paso a todos? El piloto podría caer en la tentación de suicidarse por depresión, por hartazgo y/o por puras ganas de joder… Una opción de suicidio puede ser un tipo de ataque kamikaze al multifamiliar en donde vive su novia.

Zukermann pretende embarullar a sus lectores con una abulencia fincada en la sustitución del prejuicio de la confianza por el de la desconfianza. La operación es perversa: la confianza es un prejuicio indispensable para el funcionamiento de cualquier sociedad.


Espuria aporía

When once your point of view is changed,
the very thing which was so damning becomes a clue to the truth.
Arthur Conan Doyle, The Case-Book of Sherlock Holmes.

Una aporía es, literalmente, una vía clausurada, un callejón sin salida. La existencia de la nada, por ejemplo. Las hay también unas que parecen aporías, pero que en realidad son planteamientos errados; falsas aporías. Ejemplifico con una fábula…

Tres topos convencieron a un conejo pobre de que, si se decidía a tirar a un pozo muerto 169 zanahorias, de ahí brotaría una zanahoria descomunal y también mágica; por ella, todos los animales lo respetarían, a él y a su familia, e incluso los lobos lo tratarían con deferencia. El conejo comenzó a tirar una por una las zanahorias que con grandes dificultades cosechaba en su humilde huerto. Fueron pasando los días, el conejo perdiendo peso y los topos engordando, pero de la zanahoria mágica ¡nada! “No te preocupes, somos expertos: no de dejes de tirar zanahorias al pozo”. Un mal día los topos le dijeron al pobre lepórido que por razones complicadas de entender para un conejo, ahora tenía que tirar al pozo no las 169 zanahorias inicialmente planeadas, sino 285…  El conejo aceptó y siguió echando zanahorias al pozo y enflacando, y los topos embarneciendo… Una tarde, un ave que había observado todo desde la rama de un árbol le preguntó al conejo: “¿No eres tú un animal pobre?” Él respondió que sí, pero que con la zanahoria mágica saldría de tal condición. “¿No sería mejor que te comieras tus zanahorias? Además, ¿cuánto te falta?” El conejo le dijo que llevaba menos de la tercera parte de zanahorias que tenía que echar. A la mañana siguiente, el conejo refirió a los topos la plática con el ave, y como se mostró dubitativo, uno de ellos le dijo… “No te apures, podemos hacer que no sean más de 260 zanahorias las que te falten…, sino, digamos, la mitad, ¡130!” El conejo preguntó si el resultado sería el mismo… “Igualito, somos expertos”. Ahora sí el conejo comenzó a desconfiar de los topos, y les dijo que iba a consultar con su familia si seguiría adelante o no… Horas después, el conejo le dijo a los topos que habían decidido dejar hasta ahí el cultivo de la zanahoria mágica…

— ¿¡Pero estás loco!? ¡Ya has tirado al pozo unas 30 zanahoria! ¿Vas a tirar a la basura tu inversión?

sábado, 31 de agosto de 2019

Saber, economía y saciedad


Saber



Al saber le encanta espulgarse el ombligo y, ensimismado, se anonada mirando su propia imagen, su reflejo. En cambio, la ignorancia, distraída, padece catoptrofobia —o eisoptrofobia—, miedo irracional a los espejos.

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Mientras el saber siempre es introspectivo, incluso narcisista —Epistemología, Sociología del Conocimiento, Filosofía de la Ciencia, Historia de la historia, Historia de las ideas, en fin…—, sabemos muy poco acerca de la manera en la que funciona la ignorancia —v.g.: carecemos de una Fenomenología del cretinismo, de una Sociología de la ingenuidad, de una buena Historia del desconocimiento, en fin…—.

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Hasta la Historia es un producto histórico: nos interesa del pasado lo que nos preocupa en el presente. Obviamente, con el olvido sucede lo mismo: desatendemos del pasado no lo que no fue importante en su momento, sino los asuntos que hoy no nos preocupan.

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La gente que sabe poco de historia es la que cree que la historia sirve para no repetir los errores del pasado.

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La historia es una fábrica de ruinas.

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Con un mapa sin escala usted puede demostrar lo que quiera.

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Todo saber es apenas un mapeo de la realidad.

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La matemática, la estadística, la pasión por los datos duros, en fin, no se oponen necesariamente con el pensamiento mitológico, antes bien actualmente suelen fundamentarlo.





Economía



Considérese:

·      Abunda la riqueza.

·      Escasea el trabajo.

·      Abunda la gente.

            Este embrollo podría arreglarse nomás con lógica formal.

            Atentamente, uno que no forma parte de un grupo de expertos.

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Tómese nota: los expertos en Economía andan cada vez más escasos de argumentos para poder ocultar que no tienen la menor idea de lo que está pasando.

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— ¡Pero qué necedad de ese hombre! ¿¡Cómo que la Política es más importante que la Economía!? ¡La Economía no se trata de palabrerías, la Economía se trata de números y los números no mienten! ¡La Economía no entiende de razones políticas!

            — Tienes razón: la Economía no entiende razones políticas… Ni razones políticas ni de ningún tipo: la Economía no entiende razones porque la Economía no tiene entendimiento. La Economía no es alguien, la Economía es algo, una abstracción.

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— ¡Qué el gobierno no meta las manos en el mercado!

            — Somos los empresarios los que generamos riqueza y damos trabajo a la gente.

            — ¡Abajo el Estado intervencionista!

            …

            — Oigan, no está creciendo la economía.

            — ¡El gobierno tiene la culpa!

            — Que el gobierno haga algo, que intervenga!

            — ¡El gobierno no está mandando las señales adecuadas al mercado!

            — ¡Activen la Economía!

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“El mayor error del pensamiento político es pensar [a los humanos] como animales políticos. Lo he visto por los cuatro rincones: a la mayoría la política les importa cuatro veces tres carajos y un carajo: trece” (Martín Caparrós, El Interior).





Saciedad



Supongamos que el objetivo es NO bajar las escaleras. Supongamos que las escaleras tienen 20 escalones. Supongamos que el primer presidente decidió que la manera más inteligente de no bajar las escaleras era bajar siete escalones. Supongamos que el segundo presidente, quien recibió el encargo parado en el séptimo peldaño, remontó la escalera dos escalones durante el primer tercio de su mandato, pero luego se cayó siete peldaños… El siguiente presidente, el actual, entonces recibió el encargo malparado en el peldaño número 12, y no pudo evitar trastabillar para quedar en el peldaño 13… Entonces, los expertos y opinócratas de la realidad de la escalera, vociferantes, reportan: ¡el tercer presidente es muy malo: mientras que el primer presidente, en su primer año de gestión, se hallaba en el peldaño 1, y el segundo en el peldaño 7, ¡apenas en el primer año de su gestión este señor ya se encuentra en el peldaño número 13!

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Tácticas de insidia machacona en las redes

·      Lance usted preguntas cuya respuesta conoce perfectamente, con el puro afán de hacer creer que no hay información sobre el asunto.

·      Mienta burda, palmariamente: afirme que su oponente, pongamos el presidente de la República, dijo una redomada estupidez o bien una perversidad digna del mismísimo Belcebú, y anexe como prueba un video en el que aparezca el susodicho hablando de cualquier otra cosa, en cualquier otro sentido. El video, entre más largo sea, será mejor. Eso es todo, abundarán los que, sin abrir el video, ¡que flojera!, crean su infundio.

·      Si la tendencia va en contra de su enemigo, échese al agua y súmese al nado sincronizado, entusiasta, enjundioso, sin pensarlo…

·      Si su enemigo es el Poder Ejecutivo, acúselo de que pactó con los corruptos de la pasada administración porque no han metido a nadie a la cárcel. Cuando metan a alguien a la cárcel, acúselo de rencoroso y vengativo.

·      Eche mano continuamente del prototipo narrativo bien conocido como Pedrito y el lobo —usted deberá asumirse como Pedrito, se entiende—. Es ingenuo pensar que algún día acabará hartando porque sus predicciones nunca se vayan a cumplir: el futuro nunca llega, por definición.

·      Si su postura política más acabada es el pesimismo a raja tabla, si detesta usted los cambios que se están gestando, si está usted en contra de todo, no se abstenga de comentar buenas noticias, pero por favor use la siguiente formulita: en los hechos tal cosa (positiva), pero… obviedades, miedos, augurios…

·      Si está usted absolutamente seguro de que las cosas se dirigen hacia un destino negativo para usted y su grupo, como tarabilla denuncie que en todo el país cunde lo contrario: la incertidumbre.

·      Si el político a quien usted odia es popular, acúselo de populista, ¡total!, casi suenan igual.

·      Difunda machaconamente sus pequeñas inconveniencias cotidianas como una gran tragedia nacional; v.g.: el tiempo de espera de sus maletas en el Aeropuerto da para reclamar “la terrible carencia de infraestructura aeroporturaria para el desarrollo nacional”.

·      Atícele, insulte, descalifique, brame…, cuando alguien le conteste, acúselo de peleonero, de salvaje, pero sobre todo de andar polarizando la sociedad. Si le vuelven a contestar, tírese al piso, victimícese.

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sábado, 24 de agosto de 2019

Criados malcriados


Comportamientos que antes estaban bien ahora están mal. Comportamientos que antes estaban mal ahora están bien. Y no hace mucho, sino hace cosa de nada, apenas unos cuantos años. Transitamos un momento de drásticos cambios en nuestros cánones morales —me refiero a la moralidad mundana en sentido lato—. Pero el trastoque no está ocurriendo ni de manera secuenciada ni con la misma velocidad para todos: vivimos en un mundo en el que varias maneras de estar en el mundo se traslapan. Y, claro, la falta de sintonía saca chispas.

Para ilustrar lo dicho, resulta especialmente significativa la prolongadísima presencia mediática de una tapatía hoy casi nonagenaria. Figurón de la cultura popular mexicana contemporánea, tocaya de la tlaxcalteca que modeló para La Patria de González Camarena, María Victoria nació en 1933. A los nueve años comenzó a cantar profesionalmente —entonces se le conocía como la Toyita Gutiérrez—, y antes de cumplir los 20 era ya un ícono sexual. En 1951 un obispo decretó una advertencia: ya que su forma de vestir y de cantar incitaban al pecado, quienes fueran a verla a los teatros y carpas serían excomulgados. Que ni qué, esas formas y sus evidentes formas bajo los ajustadísimos vestidos atizaban la lascivia del respetable. María Victoria comenzaba a cantar “Es que estoy taaaan…”, y la galería se desgañitaba: “¡Buenísima!” Elena Poniatowska le preguntaría alguna vez:

— ¿No la ofendían?

— No, ¿a qué mujer la ofende que la chuleen, que le chiflen admirativamente? ¿A qué mujer le ofende sentir que gusta?

¡Uy, señora! Así sería entonces…, ¡en cambio ahora…!

Agustín Lara la bautizó como La voz que se vuelve carne y perfume al mismo tiempo, y la Liga de la Decencia la censuró por todo lo que daba a pensar la condenada cuando entonaba ¡Qué bonito siento!, de Juan Bruno Tarraza:

Yo no sé que tengo en mi pensamiento
que me roba el sueño, que no sé qué tengo
que dormir no puedo.
           
Pero muy pronto habría de comenzar a esconderse el halo de vampiresa bajo un delantal. En 1954 Ismael Rodríguez la dirigió tres veces al hilo: Maldita ciudad, Los paquetes de Paquita y Cupido pierde a Paquita, cine-comedias en las que interpretó el papel de Francisca Pérez, una muchacha humilde oriunda de Pénjamo pero perfectamente habituada a la dinámica capitalina, que se ganaba la vida de “doméstica”. Desde su debut como Paquita —para entonces ya había participado en un montón de películas—, aunque realizaba un rol secundario en la primera cinta, María Victoria conectó maravillosamente con el personaje: alegre, trabajadora, honrada, dicharachera, ignorante pero muy inteligente, simpática, inocente pero levantapasiones, respondona, ladina…
           
— Esa gata igualada ya me tiene hasta el copete –se queja la hija de su patrona en Maldita ciudad.
           
Antes de Paquita el público de la entallada cantante era masculino. “Ya entonces me empezó a querer la familia, desde que fui criada… —contaba hace poco en una entrevista—… Las señoras me tenían mucho coraje, no me querían…, hasta que fui criada”.
           
En la siguiente década, María Victoria participaría en una puesta en escena en la que consolidaría su caracterización de la criada. Escrita en francés por Serge Veber, la comedia originalmente se titulaba Oui madame, en España se llamó La doncella es peligrosa, y en México Fernando Cortés le puso La criada malcriada. Según Chespirito, aquello fue un plagio del título de una película de Viruta y Capulina, cuyo argumento él había escrito, Dos criados malcriados (1959): “La película tuvo un enorme éxito de taquilla, al grado de que su título fue copiado poco después para una comedia de María Victoria… Esta obra teatral tuvo un enorme éxito…, al grado de que luego se utilizó el mismo título para su serie de televisión” (Roberto Gómez Bolaños , Sin querer queriendo). Casi el mismo…
           
A mí me tocó nacer a mediados de los sesenta; soy de los baby boomers más jóvenes o de los más viejos de la generación X. Al igual que cientos de miles de connacionales, una parte fundamental de mi educación sentimental se la debo a la televisión, entre otros, a programas cómicos para toda la familia como el que María Victoria protagonizó durante años, La criada bien criada (1969-1980). Cuando me tocó verla, la vampiresa ya había volado, y en su lugar sólo estaba Inocencia de la Concepción de ‘Lurdes’ Escarabarzaleta de la Barquera y Dávalos Pandeada Derecha para servirle a usted…, y mi segundo apedillo es Precuna de la Buchaca Desembuchanadorsita Tirabuzón y Terrón, Tirabuzón por el padre y Terrón por la Madre…
           
Un botón de muestra de los cambios que estamos experimentando en la moral. En un episodio transmitido en 1974, enseguida de los créditos —libreto de Víctor Fox—, aparecía Inocencia sacudiendo, en la sala de una casa. Primero el Borolas —Motorcito, en ese programa—, uno de los dos mantenidos a las costillas de la doméstica, se acercaba a conversar con ella… Le advierte que le faltaba conocer a uno de los señores de la casa, a quien le gusta desayunar en la cama…
           
— ¿Qué pasa con mi desayuno, Motorcito? —aparece un hombre en pijama— ¡Ah! Tú debes ser Inocencia, ¿verdad? —le revisa con toda calma los contornos, las piernas, las nalgas:— ¡Caramba! Estás mucho mejor de lo que me habían dicho —le dice mientras se le va encima: la abraza y la zarandea:—. ¡Muchachota!
           
Inocencia se resiste al arrumaco y ante esto, la producción por fin interviene: ¡risas de fondo!
           
— Trae mi desayuno a la voz de ya, eh —y le truena los dedos.

De nuevo, ¡risas de fondo! El patrón de nuevo abraza a su empleada mientras le dice, evidentemente lascivo:— Y le echas mucha azuquitar, eh.

Risas de fondo.

En casa, la familia mexicana también reía.

¿Acoso? ¿Qué era eso?

sábado, 17 de agosto de 2019

Victoria Patria

Vivimos de inventar lo que no somos.
Jaime Torres Bodet, Resumen.

Resulta una justicia poética descollante que la Madre Patria tenga su representación más célebre y entrañable en una pintura para la cual posó una mujer tlaxcalteca, aparentemente indígena, llamada Victoria. Porque, claro, me viene a la mente, en primer lugar, la más importante fuerza aliada de los españoles una vez que por fin decidieron asaltar Tenochtitlan, el aguerrido pueblo tlaxcalteca, asociado con Cortés no sólo durante la campaña en contra del imperio Mexica-Colhúa, sino también posteriormente, a lo largo de la conquista de otros territorios mesoamericanos. Así que si hubo una nación originaria que, hombro con hombro con los ibéricos, se esforzó en la creación de la Nueva España, fundamento político de lo que siglos después sería México, fue la tlaxcalteca. Leía hace poco una ponencia en la que dos investigadores de la UASLP se preguntan: “¿todos los indígenas fueron derrotados militarmente en el proceso de conquista?, ¿en su imaginario todos asumieron que fueron conquistados? La respuesta es compleja, pero decididamente negativa. Los tlaxcaltecas, principales aliados indígenas de los españoles, elaboraron relatos escritos y visuales que exaltaron su alianza con los españoles, [en los que] se representaron a sí mismos como conquistadores” (José Luis Pérez Flores y Enrique Delgado López, Los indígenas conquistadores del septentrión novohispano: la conquista indígena en imágenes).
   
Frontispicio del Lienzo de Tlaxcala.
   

En segundo lugar pienso en José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix, a quien quizá no recuerdes, al menos no con ese nombre, que fue el que le tocó en suerte al apersonarse en este mundo, pero tal vez sí con el alias que decidió adoptar desde 1812, poco después de que el ejército del que formaba parte, el insurgente dirigido por Morelos, tomara la ciudad de Oaxaca. En sus memorias, José Manuel Correa, cura de Nopala, dejó testimonio del evento: “… se le dio el título de coronel al modesto joven Félix Fernández [sic], quien lleno de entusiasmo tomó el sobrenombre de Guadalupe Victoria, teniendo yo el honor de apadrinarlo en la posesión de su empleo” (Luis Armando Victoria Santamaría, Guadalupe Victoria: El águila negra). Guadalupe se lo plantó para honrar a la virgen patrona del país que él y sus correligionarios querían independizar, y Victoria por su inquebrantable anhelo de triunfo. Doce años después este hombre, ya bien conocido como Guadalupe Victoria, sería electo el primer presidente de México.
           
Pero quién fue la mujer que modeló para Jorge González Camarena cuando, en 1962, el tapatío pintó La Patria, imagen insignia del nacionalismo mexicano posrevolucionario. En palabras del artista una “guapa y joven mujer de Tlaxco, Tlaxcala, llamada Victoria Dorenlas”. El pasado 12 de febrero, se llevó a cabo una ceremonia con motivo del 60 aniversario de la creación de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos —el proyecto había sido impulsado por Jaime Torres Bodet, quien ocupaba por segunda ocasión el cargo de secretario de Educación Pública, y el decreto correspondiente fue firmado por López Mateos—. Además del presidente y del actual secretario, habló Diego Prieto, secretario técnico del INAH, quien refirió la historia de Victoria. El funcionario retomó, sin agregar nada, lo que González Camarena dejo saber: la joven esposa de un guarura a las órdenes de un político hidalguense, su temprana viudez, en fin, la misma historia, el mismo nombre: Victoria Dorenlas. En 1992, Willebaldo Herrera publicó en Proceso un texto en el que, después de resumir lo que el pintor le contó a su amigo Antonio Luna, especula: “… se desconoce el paradero de Victoria Dorenlas. En versiones no confirmadas…, se dice que fue compañera de otro artista, Cutberto Escalante…, en la vecina población tlaxcalteca de San Martín Xaltocan, a la que volvió después de algunas correrías parisinas, para morir victima del alcoholismo en su tierra natal, San Agustín Tlaxco. Ninguna persona pudo aportar datos sobre su destino”. Pero el mismo Herrera, desde hace algunos años, sostiene que Victoria en realidad se apellidaba Dorantes, y que su nombre completo fue María Victoria de los Reyes Dorantes Sosa. ¿La prueba? Papeles que él mismi encontró: “De acuerdo con el acta de nacimiento y fe de bautismo de la tlaxcalteca…, halladas en un trabajo en conjunto entre personal del ayuntamiento de Tlaxco y el escritor Willebaldo Herrera entre 2014 y 2016, Dorantes Sosa fue la séptima hija del matrimonio formado por Enrique Dorantes y Micaela Sosa. Los documentos oficiales en manuscrito resguardados en el Archivo Municipal de Tlaxco señalan que la musa de Jorge González Camarena nació en la Hacienda de San Lucas Coaxamalucan del poblado de Tetla (en ese entonces Tetla era comunidad perteneciente al municipio de Tlaxco), a las 23:00 horas del 16 de diciembre de 1922”. ¿Será? ¿Y de dónde salió el Dorenlas? “Se ha dicho que trabajó como mesera de un lugar frecuentado por artistas de la época, entre ellos Diego Rivera, quien se cuenta que la apellidó ‘Dorénlas’ porque la mujer también pintaba y tenía un estilo que recordaba al reconocido grabador francés Gustave Doré —cuenta Ricardo Cruz—”. Oficialmente se ha dado por bueno el chisme: la placa que está en la base de la escultura de Victoria colocada en la plaza de Tlaxco indica: “La Patria” Victoría [sic] Dorantes (Dornelas).
           
Pero yo dudo: si Victoria Dorantes nació en 1922, en 1961, cuando González Camarena pintó La Patria, ella debió de estar a punto de cumplir 40 años, y 57 cuando la retrató como Malinalli. Por descontado, un pintor puede perfectamente idealizar a su modelo, pero lo que no me cuadra es la insistencia de que era una jovencita recién enviudada cuando posó para La Patria. En fin, no importa: la Madre Patria es por ahora Victoria Dorantes y ya se la pelean: Hace unas semanas, “el edil de Tetla de la Solidaridad, Eleazar Molina —informa un sitio de noticias locales— exigió al Congreso del Estado [de Tlaxcala] reconozca que la mujer que durante años apareció en las portadas de los libros de texto es originaria del municipio de Tetla de la Solidaridad y no de Tlaxco…” Ojalá que el reclamo no proceda: sería horroroso que una Victoria Patria de la Solidaridad…