Un blog apasionado, incondicional y sobre todo inútil sobre esos objetos planos, inanimados, caros, arcaicos, sin sonido estereofónico, sin efectos especiales, y sin embargo maravillosos llamados libros.

sábado, 24 de enero de 2015

Toda una vida…

Guillermo Sheridan Prieto tiene 64 años. Es doctor en letras y desde 2013 miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, experto en poesía mexicana contemporánea y además de crítico literario, cronista de los avatares nuestros de todos los días y autor de una novela única —es que nada más ha escrito una—, El dedo de oro (Alfaguara, 1996). El año pasado publicó un nuevo libro, Toda una vida estaría conmigo (Almadía). El título, más que un juego de palabras, enarbola una tesis de vida: evidentemente el hombre se cae re bien. 

Algunos inéditos, otros ya publicados en blogs, revistas (Letras libres) y diarios (El Universal), el volumen reúne en casi 400 páginas 69 textos, casi todos ellos narraciones concisas, crónicas la mayoría, algunos relatos de indiscutible valor literario. Si bien el cordón que prende tales cuentas es el propio andar de don Guillermo a través de los años —“cuando era joven, me dije: escribiré mi autobiografía así me vaya la vida en ello”—, y el orden en que se presentan es más o menos cronológico, la temática no es un ínclito individuo que nació en la Ciudad de México en 1950 y a quien hoy muchos tachan de “`reaccionario’ y todo eso”: la semblanza de las hazañas del escribiente es más bien un pretexto, una coartada. Por muy íntimas que sean algunas historias (“Leche voladora” y “Quinto malo”, por mencionar sólo un par), el arte en general y la literatura en particular se entrecruzan siempre, además de un afán por entender, el cual me animaría a calificar de sociológico… 

Con memoria o inventiva, a Sheridan le alcanza la mirada para regresar a sus años de escuinclito preescolar, y hasta allá regresa cargado de lecturas: “Como Rilke, creo que la única patria verdadera es la infancia y, como Chesterton, estoy convencido de que el rasgo característico de la educación es que no existe. Yo agregaría que… hay una enorme cantidad de circunstancias realmente graves que oponerle. Al educador no le importa que algo sea trivial, absurdo, falso o hasta equívoco: basta con transmitirlo para que se le considere ‘educación’”. Ácido y certero, los años le han redituado varias certezas que comparte —“en México las clases de literatura están diseñadas para conseguir que nadie lea nunca. Es una de las pocas cosas que ha funcionado en el país”—, y, por supuesto, un cúmulo de perplejidades —“No entiendo por qué linchar cada año a un inocente en Iztapalapa es patrimonio de la humanidad’ y la tauromaquia un agravio a la humanidad que debe ser la misma que la otra”—. 

El país, claro: México es escenario y asunto de las correrías y reflexiones de Guillermo Sheridan. Las experiencias, además de las obligadas abolladuras en la coraza, le han redituado varios saberes: “Con Pepón aprendí las características elementales (no hay de otras) del jefe mexicano que, salvo contadas excepciones, no varían: son obsequiosos con los de arriba y autoritarios con los de abajo; un remordido catálogo de complejos y envidias los mueve como un titiritero interior; no persiguen la eficiencia sino la gloria; su jefatura es el pastizal de su ego hambriento y la ventanilla donde cobran rencores nebulosos; navegan como carabelas por las aguas de una majestad que guarda una relación proporcional con su insignificancia; su concepto de lealtad consiste en el silencio o el halago…”

Toda una vida estaría conmigo es una hospitalaria miscelánea, en la que caben versos de Novo, Villaurrutia, Quevedo…, incluso del propio Sheridan (inalcanzable la primera estrofa de un soneto de juventud: “De Sarita palpé la hermosa chiche / una noche de viernes exaltada / cuando aceptó que la febril mirada / a la mano cediera su fetiche.”); honestas rememoraciones de luchas personales de las que no siempre el héroe salió laureado (“Una vez dejé de fumar durante siete semanas. Más allá de un orgullo justificado y de una indiscutible mejoría física, dejar de fumar fue horrible”); narraciones redondas que sin duda merecen un lugar en cualquier antología de cuento contemporáneo (v.g.: “El pato y el cánido” y “Ni siquiera siendo vaca”); aforismos (“El destinatario final de toda carta es quien la escribe”; “Otra característica de los paraísos es que, si no se han perdido, son falsos”); pasajes significativos de la historia reciente de este país, como la Revolución Mexicana—entrañable el texto sobre Jorge Prieto Laurens, abuelo de Sheridan— y la Guerra Sucia; un desfile de personajes protagónicos de la cultura mexicana (Juan Rulfo, Octavio Paz, María Félix, Juan Villoro, Gustavo García, Huberto Batis…); y además sesudas disertaciones sobre cuestiones tan disímbolas como el pene de Gothe y los gluteos de Lucrecio o el aeropuerto internacional de la Ciudad de México y la obra arquitectónica de Teodoro González de León… Subrayo la fuerza y belleza de un texto en el que Sheridan no cuenta nada, sino que más bien canta a la Ciudad de México: “No te acabas, no te acabas de acabar, extensa agonía mutante. A pesar de cierta calle, de ese olor azuloso luego del chubasco, de un zaguán casi olvidado, de unos cuantos rostros, a pesar de todo eso, que no es mucho, te aborrezco, ciudad abominable y odidada”.

En fin, si es usted de los que sabe reír con Sheridan, seguro va a disfrutar enormemente este libro. Ahora que si milita usted en las filas de quienes lo detestan, también le recomiendo que lo lea: encontrará más argumentos para su inquina.

domingo, 18 de enero de 2015

Cándido optimismo

En pocas palabras,
a menor superstición, menos fanatismo;
y a menor fanatismo, menos miseria.
Voltaire, Diccionario filosófico.

Durante los últimos días, François Marie Arouet (1694-1778) me ha pasado varias veces por la cabeza. Desde miércoles, el querido Voltaire ha sido traído a cuento en todo el mundo. Tan pronto comenzó a difundirse por el globo aldeano que el ataque a las oficinas de la revista Charlie Hebdo había sido perpetrado por un comando de fundamentalistas islámicos, cientos de miles de personas, ya en los medios masivos tradicionales, ya en las internáuticas redes sociales, se pusieron a citar: “No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”. Por supuesto, un aserto del todo pertinente, y de hecho sin duda alguna volteriano, sin embargo, una cita apócrifa, toda vez que el parisino jamás la escribió. La frase fue acuñada por una escritora inglesa, Evelyn Beatrice Hall, quien la publicó en 1906 en su libro The Friends of Voltaire, una biografía del filósofo francés. Lo que sí debemos a la pluma de Voltaire es una obra de teatro que, nada más por el título, seguramente en la actualidad le hubiera costado de menos una amenaza de muerte: El fanatismo o Mahoma. La pieza data de 1739 y fue puesta en escena tres años después en la Comédie Française, para luego ser prohibida. Pero cuidado, la tragedia aludida no es un repudio al Islam; tampoco puede decirse que la postura del incansable autor frente a dicha religión se limite a lo que en esa obra se expresa. Juan Goytisolo sintetizó atinadamente el asunto: “Su apreciación de Mahoma, en cuanto fundador de ‘una religión sabia, severa, casta y humana’, no obsta para un persistente rechazo a su figura. La inmensidad del corpus doctrinal volteriano contiene infinidad de facetas y se presta a contradictorias lecturas”.

El semanario de cartones Charlie Hebdo había sido amenazado mucho tiempo antes por grupos extremistas islámicos. Los moneros del impreso no pararon de hacer mofa del Islam, pero no solamente. En diversas ediciones habían criticado ácidamente a católicos y judíos también. Data de hace más de 250 años el siguiente diálogo escrito por Voltaire: “— Y es cierto que en París se ríe la gente de todo? — Verdad es; pero se ríen rabiando; se lamentan de todo a carcajadas y riéndose se cometen las más detestables acciones”. En la siguiente edición de Charlie Hebdo se lee en la portada: Urgente. Se buscan 6 dibujantes.



— ¿Qué es el optimismo? –dijo Cacambo.
— ¡Ah! –respondió Cándido–, es la manía de sustentar
que todo está bien cuando todo está mal.
Voltaire, Cándido.

Yo ya traía en mente a Voltaire desde el Día de Reyes. En la prensa, además de los muertos de Apatzingán, me topé con un par de notas que pintan la situación que perdura en Guerrero. La primera: desde temprano se dio a conocer que en cinco fosas clandestinas localizadas en el municipio de Chilapa de Álvarez fueron hallados diez cadáveres humanos, y en otra, once “extremidades cefálicas”, como ahora mientan a las cabezas en los boletines oficiales. “¿Cree usted que en todo tiempo se hayan degollado los hombres como hacen hoy, y que siempre hayan sido embusteros, alevosos, pérfidos, ingratos, bribones, volubles, cobardes, envidiosos, glotones, borrachos, codiciosos, ambiciosos, sanguinarios, calumniadores, disolutos, fanáticos, hipócritas y necios?”, cuestiona el protagonista de la última noveleta que Voltaire escribió (1759): Cándido o El optimismo. Martín, el personaje que a la postre terminará dando voz a la ética del autor, contesta con otra pregunta: “¿Cree usted que los milanos se hayan siempre engullido las palomas cuando han podido dar con ellas?” 

La segunda información periodística, una nota de color intenso sobre el desbarajuste por el cual transitamos: ese mismo día, Patricia, una joven chimpancé, se escapó del zoológico de Chilpancingo, y anduvo deambulando por calles y techos de la capital del estado durante más de dos horas. La violencia y el desorden cunden. ¿Cómo mantener un mínimo de esperanza?

Cándido —un personaje que ahora que releo la narración volteriana me parece casi un Forrest Gump dieciochesco— es educado por Pangloss, un perceptor de pacotilla que Voltaire inventa para burlarse despiadadamente de Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716), en particular de su concepción de que este que vivimos es el mejor de los mundos posibles. La postura del filósofo alemán, desarrollada en su influyente obra Ensayos de Teodicea sobre la bondad de Dios, la libertad del hombre y el origen del mal (1710), será etiquetada como optimista. El protagonista, luego de que ambos vivan espantosas y disparatadas experiencias, lo confrontará:
“— Y, pues, amado Pangloss, cuando se vio usted ahorcado, disecado, molido a palos y remando en galeras, ¿pensaba que todo iba perfectamente?“— … al fin soy un filósofo, y un filósofo no se ha de desdecir, porque no se puede engañar a Leibniz, aparte que la armonía preestablecida es la cosa más bella del mundo, no menos lleno y la materia sutil.” “Si este es el mejor de los mundo posibles, ¿cómo serán lo otros”, se queja Cándido.
Por mi parte, pienso que hay situaciones en las cuales el único margen racional que le queda al optimismo es pensar que la gente no tardará en hartarse de que le vaya tan mal y haga algo al respecto.

lunes, 12 de enero de 2015

Medita acciones

Es propio de la facultad inteligente fijarse en cómo desaparece rápidamente todo, las propias personas en el universo, los recuerdos de esas personas en el tiempo… Marco Aurelio permanece en la memoria de Occidente más por un librito que por sus glorias militares y buen gobierno. El texto ha sobrevivido hasta nuestros días, 1837 años después de que fue redactado, con el título de Meditaciones. Curioso, pero se trata de una serie de apuntes —ejercicios filosóficos, en el sentido estoico— que el romano escribió únicamente para uso personal: Es necesario que te des cuenta ya de qué universo eres parte, apunta y el destinatario no es un supuesto lector, mucho menos un público futuro…, era él mismo.


Apunta Marco Aurelio: El tiempo de la vida humana es un punto, su esencia fluye, su percepción es oscura, la composición del cuerpo en su conjunto es corruptible, el alma va y viene, la fortuna es difícil de predecir, la fama no tiene juicio…

En 1970, Richard Harris personificó a John Morgan, un aristócrata inglés, quien a mediados del siglo XIX es capturado y reducido a la esclavitud por los aguerridos indios sioux. La película fue dirigida por un bostoniano, Elliot Silverstein, quien a la postre terminaría siendo más recordado por la comedia western Cat Ballou (1965), protagonizada por Jane Fonda. En cambio, la otra cinta, Un hombre llamado caballo, se convertiría en una de las más representativas Harris. El irlandés vivió 72 años, 44 de los cuales se dedicó a actuar. Debutó en 1958 —un papel secundario en una comedia musical prácticamente olvidada, Alive and Kicking— y la vida le daría ocasión para participar en 77 producciones más: en 2003, un año después de su muerte, fue estrenada Kaena: La prophétie, una película animada en la cual Harris puso voz a un personaje.

Aunque vayas a vivir tres mil años o tres mil veces diez mil, sin embargo, recuerda que nadie deja atrás otra vida que esa que está viviendo y tampoco está viviendo otra que no sea la que deja atrás. Se iguala por tanto lo más duradero con lo más breve.

Richard Harris participó en films imprescindibles de la historia del cine, como Los cañones de Navarone (1961) o Deserto Rosso (1964) de Michelangelo Antonioni. Realizó roles memorables como Caín, en The Bible (1966) de John Houston y English Bob, en el western Unforgiven (1992) de Clint Eastwood. Sin embargo, muy probablemente el recuerdo de Harris se conservará en más personas y durante algunos años por su participación en las primeras cintas de la saga Harry Potter, en las que interpretó a Albus Dumbledore. Yo lo traigo hoy a cuento aquí por su magnífico trabajo para retrotraer en la pantalla grande al último de los llamados Cinco Buenos Emperadores de Roma, Marco Aurelio Antonino Augusto.

Todo lo del cuerpo es un río, lo del alma es sueño y un delirio…
Ridley Scott dirigió hace ya 14 años Gladiator, protagonizada por Russell Crowe. Es en esta cinta en la que Harris da vida a Marco Aurelio, el viejo emperador que muere asesinado por su propio hijo, el execrable Cómodo (Joaquin Phoenix). Aunque muy probablemente se viera tan desgastado o incluso más que el actor irlandés, en realidad Marco Aurelio murió a los 58 y no por parricidio. Había nacido en el centro de su mundo, Roma, en abril el 121, y la viruela lo mató en marzo de 180, posiblemente en Vindobona (hoy Viena). Andaba en campaña y lo acompañaba su vástago, Lucio Aurelio Cómodo Antonino, con quien compartía el gobierno desde tres años antes, y quien lo sucedió en el poder… Y la llamada Pax Romana terminó ahí, con Cómodo.

La fama póstuma es olvido…

Cómodo fue educado con lo mejor que su padre podía ofrecerle, es decir, lo más acabado de la cultura y la civilización pagana de la Roma antigua. Además, fue atendido de sus males corporales y de espíritu por el mismísimo Galeno… Con todo, el último emperador de la dinastía antonina sería descrito como “el hombre menos honesto que jamás ha vivido”, según el historiador Dion Casio Coceyano, contemporáneo suyo. Nadie es profeta en su tierra:  Mantente sencillo, bueno, puro, digno, sin pompa, amigo de lo justo, piadoso, bien intencionado, afectivo, fuerte para ejecutar lo conveniente…

Varias veces leí y escuché a Carlos Fuentes decir que tenía la costumbre de leer cada abril Don Quijote de la Mancha. Lo recuerdo ahora porque por él también supe que Bill Clinton tiene la costumbre de releer anualmente un libro: las Meditaciones de Marco Aurelio. Mucho le hubiera valido, siendo aún presidente del país más poderoso del planeta, prestar atención a ciertos pasajes…: Se humilla a sí misma el alma del hombre sobre todo cuando se transforma en absceso y como tumor del universo… Irritarse con algo de lo que sucede es separación respecto a la naturaleza que rodea las naturalezas de las restantes cosas; en segundo lugar cuando se revuelve contra alguien o se vuelve contraria con intención de perjudicar…; en tercer lugar, se humilla cuando se deja vencer por el placer o el sufrimiento; en cuarto lugar, cuando finge y hace o dice algo con disimulo y mentira; en quinto lugar, cuando se le escapa alguna acción e impulso sin ningún objetivo, sino que obra al azar, sin perseguir nada, cuando es preciso que incluso las más pequeñas acciones estén referidas a algún fin.

Por cierto, el propósito de todo esto es recomendarte que leas a Marco Aurelio…

domingo, 4 de enero de 2015

País de ficción

“El espíritu navideño de la gente atizó su misantropía… Aunque estuvieran sentados en un polvorín, los automovilistas de la clase media se desvivían por parecer gringos de segunda. La primera vez que vio una camioneta cornuda en el trayecto a la oficina, pensó que tal vez fuera inútil luchar por la justicia y la dignidad en un país de cretinos. Cobardes y analfabetos en materia de cultura cívica preferían fingir que no pasaba nada, negar el desastre cotidiano, aunque las balas les pasaran rosando por la nuca…” Hace un mes, editorial Alfaguara comenzó a vender el más reciente libro de Enrique Serna (Ciudad de México, 1959), La doble vida de Jesús, una novela que consigue engatusar al lector para que expulse a un remoto olvido el hecho de que está leyendo eso, una novela.

Alguna vez comentó Carlos Fuentes en una entrevista con la Radio Nacional de España: “Cuando yo publiqué una novela llamada Cristóbal Nonato (FCE, 1988) fue muy criticada en México, porque sentían que presentaba una visión excesivamente pesimista y negativa del país. Y yo les dije: ¡No, no es una profecía, es un exorcismo! Lo que pasa con la literatura fantástica latinoamericana es que al cabo de tres, cuatro o cinco años se vuelve realista. Todo se cumple”. Aquella entrevista ocurrió en 1994, y para entonces ya era innegable que como exorcista Fuentes había fracasado. Y es que, para decirlo en pocas palabras, hace veinte años el país se evidenció cabalmente desbarajustado. Para la gran mayoría de nosotros, sucedió de sopetón y tan pronto comenzó aquel año nefando, ¿recuerdan? El primero de enero, el mismo día en que la élite salinista tenía todo listo para celebrar el ingreso triunfal de México a la modernidad y la globalización, en Chiapas el movimiento neozapatista se apersonó en el proscenio para testificar a balazos y comunicados de un tal subcomandante Marcos que no, que nomás no se iba a poder acelerar la historia nacional por decreto. En marzo, Luis Donaldo Colosio, entonces candidato del PRI a la Presidencia de la República, es ultimado mientras caminaba entre cientos de personas: el asesinato fue registrado en video y se transmitió por televisión una y otra vez, miles de veces, hasta que al final el gran público ya no pudo creer ni siquiera lo que sus propios ojos miraban. En mayo, el abanderado panista tunde en el debate televisivo al gallo de las izquierdas, Cuauhtémoc Cárdenas, y al bateador emergente priísta, Ernesto Zedillo. En septiembre otro homicidio, ahora el del dirigente nacional del PRI, el acapulqueño José Francisco Ruiz Massieu. Diciembre, el error aquel… Algunos meses después, Carlos Fuentes declararía, palabras más palabras menos, que México es un país que dejaba a los novelistas sin chamba.

Daniel Sada publicó en 1999 una novela barroca y consecuentemente monumental: Porque parece mentira la verdad nunca se sabe (Tusquets). En este tabique de más de seiscientas páginas, Sada cuenta historias absolutamente verosímiles que tienen lugar en una república llamada Mágico. Atinado, Christopher Domínguez Michael se refiera al novelón de Sada como “una odisea de la inmovilidad o una desiertología del tedio, donde cuanto hay de inverosímil en la esperanza ha sido pospuesto porque ‘lo más cercano a lo real es lo que debió ser’.”

En 1985, un escritor chilango, entonces muy joven, publica El miedo a los animales —antes se había ya dado a conocer con Uno soñaba que era rey (Seix Barral, 1989) y Señorita México (Seix Barral, 1993)—. En su tercera entrega, Enrique Serna cuenta la historia de Evaristo Reyes, un defeño decidido a convertirse en escritor de novelas policiacas. Para lograrlo, el personaje opta por ingresar a la policía judicial, para así conocer de cerca el mundo que pretende narrar…  En El miedo a los animales, la ficción, la realidad se traga al personaje…

En La doble vida de Jesús la ficción embebe a la realidad: “… en México la corrupción ya estaba desmoronando el tejido social. Como el pragmatismo nulificaba las convicciones, ningún movimiento popular tenía suficiente fuerza para frenar la lenta demolición del Estado, y todos estaban padeciendo ya sus consecuencias: secuestros, extorsiones, terror, sangría del erario por la corrupción invicta, miseria creciente, caída del turismo, bancarrota en las provincias bajo el control del hampa. La impunidad absoluta conduciría tarde o temprano al caos absoluto.”

Serna consigue una narración en la que el disfraz de novela negra le queda muy bien puesto a la crítica política sin concesiones, a la denuncia de la atrocidad que padecemos, acá, fuera de sus páginas: “De ser un Estado fallido hemos pasado a ser un Estado delincuencial, gobernado a trasmano por el hampa…”, declara el protagonista, Jesús Pastrana, candidato del PAD a la Presidencia Municipal de Cuernavaca, Morelos. Entrampado entre el cinismo de gobernantes corruptos, la violencia de la plata y el plomo de los narcotraficantes, el pragmatismo sin límites de los partidos políticos, la inutilidad de la prensa sometida…, Pastrana va cerrando toda posibilidad de actuar conforme a la ley y permanecer limpio…: “la necesidad de reconstruir el Estado de derecho exigía, paradójicamente, actuar por fuera de los causes legales”.

Agregue usted la puesta en acción de un personaje bien construido, a partir de un asunto que desde hace ya algunos títulos —Ángeles del abismo (2004), Fruta verde (2006) y La sangre erguida (2010)— Enrique Serna ha explorado: la diversas posibilidades de la sexualidad masculina. ¿Un abogado militante del partido de derechas, a quien apodan el Sacristán, enamorado de un vestida de pechos operados?

viernes, 26 de diciembre de 2014

Esquirlas 2014

You cannot swim for new horizons
until you have courage to lose sight of the shore. 
William Faulkner.



Es verdad, entre ellos no hay conflicto de intereses; el conflicto de intereses es entre ellos y nosotros.
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“Los intereses eran el único vínculo de la clase política...", escribe Enrique Serna en su más reciente novela, La doble vida de Jesús (Alfaguara, 2014).
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El conflicto de intereses nomás se da fuera del presupuesto.
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Un “influyente”, según la RAE, es alguien que goza de mucha influencia. En México, el vocablo se usa para referirse a las personas que tienen palancas, que pueden hacer que los funcionarios públicos actúen de determinada manera en beneficio de intereses particulares. En entrevista con Televisa, el señor secretario de Hacienda y Crédito Público declaró: “En el puesto que ocupo no me encargo de dar contratos de obra pública, por lo que no hay conflicto de intereses”.
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Palindromea Pepe Limón: Ah, caradura, ruda racha.
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Escuchado en una fila del banco: — ¿Usted cotiza en Higa o es del peladaje?
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Reporta José Limón: Nos están cobrando el Higa.
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De un análisis de la declaración patrimonial del señor presidente de la República, se desprende que “el mandatario… adquirió en 1982 —es decir, cuando tenía 16 años de edad— un inmueble por 924 viejos pesos, equivalente entonces a 13 dólares” (El Economista, 17/XII/2014).
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En una pancarta: ¿Qué le pegará más a las ganas de invertir en México, las marchas de la sociedad civil o los escándalos de corrupción?
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Se lee en Reforma el 5 de noviembre de 2014: “Los diez contratos de infraestructura de transporte más grandes adjudicados en la actual administración han sido ganados por empresas cercanas al PRI y al presidente de la República”. Al día siguiente, en el Senado de la República, Gerardo Ruíz Esparza, secretario de Comunicaciones y Transportes, reacciona: “Y me preocupan comentarios como ese de Reforma, que yo creo que le hace más daño al país que muchas otras cosas mucho más malas”.
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Microplagio: Y cuando despertó, Grupo Higa también estaba ahí.
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A la luz de la forma en que elementos del Estado Mayor Presidencial trataron a la socióloga Erika Barrón, queda claro que Enrique Krauze está en problemas. Ella se limitó a escribir en un post it: EPN, pide perdón. Karauze, por su parte, perpetró: “Esta es tal vez la petición más difícil que me gustaría hacer: que el presidente comparezca ante la Nación, reconozca sus errores y ofrezca una disculpa al pueblo de México”.
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Flash informativo: una poderosa arma de desestabilización de un proyecto de Nación cabe en un post it.
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¿Por qué no sorprende que en Michoacán las cosas no estén resueltas? 
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¿Por qué no sorprende que en Guerrero las cosas no estén resueltas?
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El 16 de diciembre pasado, “en menos de cinco horas, se registró el asesinato de seis hombres en distintas colonias de Acapulco”. (Agencia Quadratín). El gobierno federal sigue a cargo de la seguridad del puerto.
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Prospecto de conclusión de diagnóstico oficial: Preocupante que no puedan aislarse los casos aislados. 
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México “encabeza la lista de lo peor en derechos humanos ocurrido en el mundo este 2014, según la organización no gubernamental Freedom House” (Animal Político, 19/XII/2014).
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Ficción extrema: había una vez un país en donde podía resultar muy efectivo que un eminente pintor, para exigir justicia, saliera a la calle a volar papalotes.
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La verdad…, ¿tú te hallas en un país de desaparecidos?
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Diciembre 19: 17 nuevas fosas clandestinas fueron localizadas en Iguala, Guerrero, por integrantes de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero. Al margen: ninguno de los diez mil elementos que envió el gobierno federal las había localizado antes.
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Idea para cuento de horror: había vez un país que de pronto se dio cuenta de que le urgía tener un Inventario Nacional de Fosas Comunes.
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Estampa: había una vez un país muy muy lejano en donde para que se hiciera justicia era necesario organizar un “movimiento”.
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Analogía: van en un auto directo a un precipicio…, y los pasajeros se preguntan: ¿pero si cambiamos al chofer quién podría manejar mejor? Debate animado…
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Últimamente, hasta las premoniciones son noticia: @AztecaNoticas twiteó: “Para 2020, se fabricarán en México 5 millones de vehículos, 70% más que la producción actual”.
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Ante la situación de crisis, el presidente de la República envía al Congreso una serie de reformas urgentes en materia de justicia. Los señores diputados se van de vacaciones; descansarán seis semanas.
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Sin embargo, twitea José Merino, al Senado sí le dio tiempito de cargarnos $489,643,400,000 de deudas locales.
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De acuerdo a los resultados de la Encuesta de Justicia y Legalidad en México realizado en noviembre por el Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México, el 58% de los entrevistados considera que la situación actual de corrupción está peor que el año pasado.
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En el extraordinario caso de que fallara la impunidad, todavía queda la exoneración.
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Desde el diván, al doctor que graba y toma notas: — Oiga, ¿y a mí quién me habrá manipulado para sentirme tan harto de tanta impunidad?
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Se atribuye a Demócrates —no es broma, así se llamaba este filósofo pitagórico— la siguiente conseja desestabilizadora: “Todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de mofa”.  
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¿De verdad ustedes creen que Santa Claus traerá la normalidad? En fin, feliz Navidad.

sábado, 20 de diciembre de 2014

México: la conspiración de otoño


— Acá entre nos, tengo un amigo que tiene un prima que anda con una cuate conectado hasta mero arriba. Así que de buena fuente te la paso al costo: todo esto no es más que una cortinota de humo, eh.

Frente al sobresalto y la confusión, nada mejor que una buena teoría conspirativa. 

— ¡No seas ingenuo, por favor!: atrás de la Aristegui está un grupo muy muy poderoso, gente con todo el billete del mundo que está decidida a tumbar a Peña, cueste lo que cueste.

Explica el politólogo norteamericano Michael Barku (1938) en su libro A Culture of Conspiracy (University of California Press, 2003): en un nivel, tales ideas bien pueden atribuirse simplemente a la ansiedad de personas profundamente sacudidas, desesperadas por encontrarle algún sentido a una determinada cadena de eventos desconcertantes.

— Si quieres saber quién es realmente el que está orquestando todo este desgarriate en todo el país, vas a tener que dirigir la mirada no a Guerrero, sino más al norte, a Sinaloa… ¿sí me hallas, verdad?  ¿O te suena “Chapo”?
¿Qué hay que desbaratar un embrollo? Explícalo con ángeles y demonios, con buenos y malos: ¡bendito maniqueísmo esclarecedor!

— Así como antes se decía “piensa mal y acertarás”, desde hace décadas nomás piensa en la CIA y sabrás qué onda, magister.

En otro nivel —continúa el doctor Barku, profesor emérito del Maxwell School of Citizenship and Public Affairs de la Universidad de Siracusa— este tipo de creencias y otras similares nos alertan sobre la existencia de subculturas excéntricas, muy alejadas del mainstream.

— Mira, las cosas están mucho más complicadas de lo que crees. Los tejes y manejes son demasiado complejos para que tú creas que leyendo el periódico y a tus amiguitos de twitter vayas a poder entender lo que está pasando en México. Nomás te digo que ahora sí están actuando los que verdaderamente tienen el poder y a los que nosotros nunca vemos.

En la gran bolsa del conspiracionismo, de acuerdo a Michel Barku, caben todas las creencias que giran en torno a la idea de que el destino de una sociedad está manipulado por fuerzas poderosas, ocultas y en principio malvadas, o al menos contrarias al bien común. 

— La gente no sabe, jamás puede saber. Por eso nomás le están haciendo el caldo gordo a una camarilla que está maquinando todo en lo oscurito para terminar comiéndose todo el pastel. Yo sé lo que te digo: nadie sabe para quién trabaja. Ahorita un sonorense se está relamiendo los bigotes que ya no tiene.

Ciertamente, en la esencia de toda teoría conspiracionista se encuentra siempre un intento de definir e incluso explicar el mal.

— Esto viene de muy lejos y está muy enmarañado, amigo. Pero algo sí está claro: de que son los mismos, son los mismos, los que mueven todo y nunca pierden.

Toda teoría conspiracionista conlleva la creencia de que existe una organización capaz de tramar el desarrollo de los hechos, y que ésta siempre actúa subrepticiamente.

— ¡Como relojito! Todo les ha salido como lo tenían planeado: ya ves, cuando pensábamos que ya se iban a calmar un ratito las aguas, ¡bolas!: el reportaje en el Washington Post.
Y por supuesto, para quienes echan mano de teorías conspiracionistas para entender el mundo, todo movimiento en el tablero sólo puede explicarse por el comportamiento del factótum tras bambalinas.

— La raza no se da tinta de por donde viene la jugada: le dicen por aquí, y por aquí; le dicen por acá, y por acá. Pura borregada, carne de cañón, contingente anónimo de las marchas.

— Yo le voy a decir qué es lo que está pasando: la pura verdad es que las reformas estructurales que impulsó el señor presidente de la República patearon el avispero, y ahí tiene usted los resultados.

Y claro, desde el pensamiento conspiracionista se podrán elucubrar las historias más disparatadas, pero siempre apelando a la racionalidad de un encadenamiento de causa-efecto en los hechos.

— ¿No leíste a García Soto el lunes? Pues ya salió el peine: ahora sí todo queda claro. Ebrad fue el que le preparó el expediente de la “casa blanca” a Carmen Aristegui. Una carambola de tres bandas: golpe letal a los chuchos, torpedo a la línea de flotación del gobierno federal y coscorrón a los morenos para que sepan de qué cuero salen más correas.

Nada ocurre pues al azar, las coincidencias no existen. El conspiracionismo establece que toda acción humana obedece a intencionalidades: cada hecho que sucede responde a una voluntad.

— ¿A poco no entendiste cómo estuvo? Si estuvo cantado, nomás hay que saber leer entre líneas: Peña tuvo que parar el contrato del tren ligero nomás porque el príncipe de Gales vino a decirle que o dejaba de coquetarle a los chinos o los servicios secretos ingleses destapaban la cloaca.

Tal como establece Michael Barku en A Culture of Conspiracy, cualquier teoría del complot que se respete asume de entrada que nada es como aparenta. Y, por supuesto, no hay apariencia más peligrosa que la que se muestra como inocente.

— … o a ver, ¿cómo explicas que toda la chamacada salga a marchar con las fotos de los normalistas? ¿De dónde las sacaron? ¿Con qué recursos se pagó la impresión de tanto retrato? 

Finalmente, el mundo según el conspiracionista es un sistema en el cual todo está conectado entre sí. La búsqueda de la verdad, entonces, no es otra cosa que el esclarecimiento de los engarzamientos que unen los fenómenos. El destino está trazado.

— Ni le muevas: todo lo tienen planeado, hasta que haya gente como tú escribiendo articulitos dizque para tratar de entender las cosas.

jueves, 18 de diciembre de 2014

(De)presión social

1

El lunes 24 de noviembre, a las ocho de la noche, Liliana Morales Flores salió de clases. Minutos más tarde, mientras caminaba por la calle rumbo a su casa junto con dos compañeros de la secundaria, fue secuestrada. Dos tipos la sometieron y se la llevaron en una camioneta. Los hechos ocurrieron en Cuautitlán Izcalli, Estado de México, en la colonia Luis Echeverría. Ocho días después, el 2 de diciembre pasado, en el municipio vecino de Tultitlán, fue hallado el cadáver de Liliana. Medía 1.50 de estatura y tenía 12 años de edad. El asesinato sigue impune.

La secundaria federalizada 21 “José María Velasco” se localiza en la calle Miguel Hidalgo, en Cuautitlán Izcalli.  En el turno vespertino hay seis grupos de primer grado, con 256 alumnos, de los cuales, al inicio del ciclo escolar, 121 eran mujeres. Ahora falta una, única, quedan 120 y todas están en riesgo. 



691 (+300)

Teclea “Masacres en México”: Wikipedia ofrece no un artículo, sino ¡una categoría!: 15 entradas y una subcategoría, “Masacres en Guerrero”, que a su vez alberga cinco entradas. Del total de eventos referidos, ocho sucedieron de 2010 a la fecha. Aunque entre estos últimos no se considera el caso de Allende, Coahuila, el cual significó el secuestro y eventual homicidio de unas 300 personas, la cifra de seres humanos asesinados asciende a 691.



49

Wikipedia no incluye en “Masacres en México” el incendio de la Guardería ABC. En el hecho, ocurrido en octubre de 2009 en Hermosillo, Sonora, murieron 49 niños y niñas de entre cuatro meses y cinco años de edad. A diferencia de lo sucedido en la comunidad coahuilense de Allende, la tragedia de la Guardería ABC fue divulgada por los medios masivos de comunicación, sin embargo el suceso no causó ni de cerca el clamor social que hoy vivimos.



43

¿Por qué la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa detonó esta especie de despertar de la conciencia crítica de la sociedad mexicana? ¿Hay algún ingrediente nuevo o sencillamente resultó la gota que nos colmó el plato?



103

Transparencia Internacional difundió hace unos días su Índice de Percepción de la Corrupción 2014, con el cual mide en 175 países cómo percibe la gente el grado de corrupción del sector público. México no sólo es el peor calificado de los 34 miembros de la OCDE: aparece en el sitio 103. En países como Gabón, Egipto, Perú y Zambia los ciudadanos declaran sufrir menos la corrupción gubernamental que nosotros. Y la calificación pudo ser peor, mucho peor, dado que el índice sólo contempla la situación hasta junio de este año, es decir, no considera el escándalo de la “casa blanca” de Angélica Rivera, la cancelación de la licitación del tren rápido México-Querétaro y la crisis en materia de respeto a los derechos humanos y procuración de justicia que se ha evidenciado de la noche del 26 de septiembre a la fecha.





68 – 132

Balderas. Se abren las puertas del metro: apurado, sale un nutrido hato/ afanoso, se interna el hatajo que cunde de nuevo el vagón. Con los recién llegados viene un muchacho de unos veinte años: se ajusta el micrófono de diadema y suelta su prédica tan pronto se pone en movimiento el tren: Amigos y amigas, seguimos impulsando acciones de concientización colectiva, trayendo al pueblo información para que pueda decidir y actuar a favor de sus propios intereses… La minúscula bocina que porta en la espalda responde bien y todos escuchamos su argumento: el #YoSoy132 fue un movimiento muy fuerte de la juventud, pero no pudo despeinar a Peña Nieto, ¿por qué creen que el #YaMeCansé ahora sí esté cimbrando todo? Y luego ofrece por 15 pesitos o con lo que pueda cooperar un DVD en el que, dice, se documenta la participación de la CIA en el movimiento estudiantil de 1968. Antes de comenzar a circular por los pasillos repartiendo entre los varios compradores su mercancía, concluye: Peña coqueteó de más con los chinos y al imperio yanqui eso no le está gustando… 



3’605,000

Desde el 7 de noviembre cuando el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, dijo que ya estaba cansado, el #YaMeCansé se posicionó en el primer sitio de los trending topic de México. Un fenómeno inusitado en Twitter: durante 27 días se mantuvo en los tres primeros lugares, salvo durante algunas horas en un par de ocasiones —un juego de futbol y la muerte de Chespirito—, dando etiqueta a más de 3.6 millones de mensajes. El 4 de diciembre el ataque de un ejército de bots logró sacar de los TT el hashtag, pero la respuesta de los twiteros fue rauda, y menos de 12 horas después colocaron en el primer sitio el #YaMeCansé2. Más que los cansancios, han venido desfilando los hartazgos compartidos, el enojo y mucha frustración acumulada. #YaMeCansé de la violencia. #YaMeCansé de la impunidad. #YaMeCansé de la corrupción.



43 y 1

La mañana del viernes 5 de diciembre, El Barzón organizó una caravana de 43 tractores, uno por cada normalista desaparecido, que partió de El Ángel de la Independencia a las oficinas de la Secretaría de Gobernación en Bucareli. Estoy seguro que dicha manifestación es menos importante que la que sucedió ese mismo día en Cuautitlán Izcalli. Unos 600 vecinos de distintas colonias, apoyados por estudiantes de la FES Cuautitlán (UNAM), bloquearon la autopista México-Querétaro, para exigir el esclarecimiento del homicidio de una alumna de secundaria: ¡42...43... y ahora 44, Liliana!, ¡Justicia, justicia para Liliana!