Un blog apasionado, incondicional y sobre todo inútil sobre esos objetos planos, inanimados, caros, arcaicos, sin sonido estereofónico, sin efectos especiales, y sin embargo maravillosos llamados libros.

miércoles, 14 de enero de 2009

El ejercicio de la ira

En las calles de Aguascalientes, únicamente he participado en una marcha de protesta. Como casi todas, aquélla fue un reconfortante espectáculo de solidaridad: los distintos, los distantes nos manifestamos. También como casi todas, aquella marcha resultó completamente ineficaz. Semanas después, un muchacho beduino, sofocado por el caos de Bagdad, “una hidra encogida, apalancada en su locura”, observa y recuerda, nos recuerda sin nombrarnos porque seguramente la pequeña ciudad del altiplano mexicano no existe en su mapamundi mental: “Unas semanas antes de los bombardeos aliados la gente creía que el milagro era posible. En todas partes del mundo, tanto en Roma como en Tokio, en Madrid y en París, en El Cairo y en Berlín, millones de desconocidos convergían hacia el centro de sus ciudades para decir no a la guerra. ¿Quién les hizo caso?”
En 2006, la editorial Julliard publicó en Francia una nueva novela de Yasmina Khandra, Las sirenas de Bagdad. Para entonces, dado que Bush no le hizo caso a nadie, ni a la ONU, la invasión estadounidense de Irak era ya un hecho consumado. Para entonces, dado que un comandante argelino se abrió de capa, Yasimina Khadra había dejado de ser una misteriosa escritora musulmana.

El 10 de enero de 1955, en una aldea tribal del Sahara argelino nació Mohammed Moulesshoul. Su madre, una mujer nómada y analfabeta; su padre, un enfermero militar del Ejército de Liberación Nacional, organización que luego de ocho años de guerra (1954-1962) lograría la independencia de Argelia. Antes de cumplir diez años, el pequeño Mohammed ingresó a la Escuela Nacional de Cadetes de la Revolución; ahí comenzó su carrera militar, la cual no dejaría sino hasta el 2000, cuando el comandante Moulesshoul reveló que en realidad él era el autor de todos los bestsellers internacionales firmadas por Yasmina Khadra. Este oficial de alto rango ya había publicado ocho libros, todos en francés, cuando, en 1990, decidió seguir su carrera literaria usando un seudónimo ―según lo ha contado en varias entrevistas, así decidió burlar al comité de censura que el ejército argelino le pretendía imponer―. El loco del bisturí fue la primera novela de Yasmina Khandra ―los nombres de pila de la esposa de Moulesshoul―. En 1997, con Morituri, inicio de la trilogía protagonizada por el comandante policial Brahim Llob, obtuvo un gran éxito en Europa y pronto llegaron las traducciones. Además de la calidad literaria de sus libros, el halo de una genuina voz árabe supuestamente femenina generó mucho interés en Occidente en torno a la obra de Yasmina; hoy sus libros circulan en 27 países.

Como el novelista, el joven árabe que protagoniza Las sirenas de Bagdad (Alianza Editorial, Madrid, 2007) nació en medio del desierto, en una pequeña comunidad beduina localizada en suelo iraquí, Kafr Karam, en donde la vida transcurría “hueca como el ayuno” hasta que comenzó la invasión de las tropas aliadas. La travesía de este muchacho por el túnel del odio permite al autor bosquejar, más que una novela sobre el terrorismo, un desgarrador retablo del desconocimiento, los prejuicios y la intolerancia que media entre el mundo del pensamiento islámico y del occidental. Uno de los tantos personajes fantasmales que van sucediéndose entre la pequeña aldea y Bagdad se refiere al origen de los invasores: “Occidente es sólo una mentira acidulada, una perversidad sabiamente dosificada, un canto de sirenas para náufragos de su identidad”. ¿Y en el otro lado? ¿Un pueblo salvaje, premoderno? No: “los bárbaros no son bárbaros, son pobres” para quienes la modernidad está vedada, y sin embargo orgullosos de una historia confrontada: “Nosotros, los árabes, los seres más fabulosos de la Tierra, que tanto hemos aportado al mundo, al que hemos enseñado a no sonarse los mocos en la mesa, a limpiarse el culo, a cocinar, a calcular, a sanarse…”


Para Mohammed Moulssehoul, quien hoy vive en Francia, desenmascarar a Yasmina Khadra significó renunciar a su vida de comandante combatiente contra el integrismo islámico en Argelia y enfrentar el repudio de ambos mundos: en Europa no faltaron las voces que lo condenaron como un militar represor oculto tras la burka de una mujer inexistente, entre los musulmanes sobran quienes lo tachan de traidor a su tradición. Él se asume hoy como un literato de tiempo completo, que con su obra combate y toma partido, me parece, en favor de una globalidad en la que quepan varios mundos.
Hace unos días, una gran amiga, oriunda de Rincón de Romos y avecindada en París, me cuenta que su pareja, un norteamericano de origen judío, se sumó a una de las tantas marchas de repudio al salvaje ataque de Israel a Gaza. Participó solamente unos minutos, porque aquello pronto comenzó a mutarse en una manifestación antisemita. La ira cunde.

lunes, 12 de enero de 2009

Dos más para comenzar el 2009

Dos más para el 2009...


5.
El mundo alucinante, de Reinaldo Arenas (Tusquets). No es una novedad, su primera edición data de 1969, de hecho, su autor ya murió. ¿De dónde viene la inquietud? Bueno, hace unas semanas leí un pequeño libro que contiene un gran ensayo: Los origenes del nacionalismo mexicano, de David Brading (ERA). Entre otras cosas, el doctor Brading deja claro que el nacionalismo mexicano surgió del patritismo criollo, y que las dos cabezas que lograron el salto entre ambos fueron Carlos María Bustamante y el padre Servando Teresa de Mier. Ya habrá tiempo de comentar a detalle esto, por ahora basta decir que la vida de Fray Servando me pareció precisamente, alucinante, digna de una novela de aventuras: ¿un republicano con aires de aristócrata?, ¿un religioso que terminó sus días en Palacio Nacional como un activo del naciente Estado Nación?, ¿un creador del nacionalismo mexicano que estableció la liga entre la virgen de Guadalupe y la Tonatzin?, ¿un mexicano decimonónico que entendía once idiomas y echaba balazos trepado en un caballo? Todo un caso. Pues me puse a buscar biografías del personaje y para pronto resulta que, según me informó el Chamuco Rodríguez Varela el trabajo más completo se debe a Christopher Domínguez Michael (Vida de Fray Servando, Conaculta). Estuve a punto de ir a comprar el volumen..., pero justo hoy la doctora Adriana Sandoval me paso un datazo: El mundo alucinante de Reynaldo Arenas es justamente eso, una novela de aventuras basada en la vida del padre Mier. Además del tema, está el autor: Arenas nació en Cuba en 1943, participó en la Revolución Cubana y luego terminó reprimido por Fidel y sus barbudos, porque además de criticón, el escritor era, ¡oh, pecador!, homosexual y no lo ocultaba; ambas condiciones, qué esperabas, mi hermano, fueron motivo más que suficiente para que lo encarcelaran en El Morro (1974-1976). En 1980, salió de la isla junto con otros tanto marielitos, para irse a radicar en Nueva York, en donde en 1990 se suicidó: poco antes había sido confirmado que tenía SIDA -quien esté interesado en este cuate, léa su autobiografía, desgarradora: Antes que anochezca (Tusquets)-.

6. Diferencias, de Goran Petrovic (Sexto piso). Apenas publicado en 2008 por los chavos de Sexto piso. Petrovic es un servio nacido en 1961, multipremiado en su tierra, y ya traducido a varios idiomas (ruso, inglés, polaco, francés, italiano y español). Este volumen, que integra cinco cuentos, fue presentado en México en la FIL 2008, y entonces declaró: Para Goran Petrovic, la sociedad esta perdiendo el amor a las letras, el valor que se les da, pues asegura que muchas personas en el mundo se han encargado de echar a perder las palabras. “Se han echado a perder las palabras en la actualidad, Paulo Coelho echó a perder la palabra “alquimista” por 100 años y hay tantos políticos que han echado a perder tantas palabras que no hay tiempo para decir cada una”.

domingo, 11 de enero de 2009

Cuatro libros para comenzar el 2009

Cuatro libros para iniciar el 2009. Y todos con ánimo exploratorio, es decir, apostándole a sorpresas; ninguno lo he leído, a ver después si no me arrepiento:


1. Chesil Beach, de Ian McEwan (Anagrama). En la lista de los mejores libros de 2008 de Babelia, aparece en primer lugar. Debo confesar que de este novelista británico no he leído nada; nació en 1948 y le apodan Ian MacCabre (macabro). On Chesil Beach se publicó en inglés en 2007 y es su penúltima entrega, la más reciente se titula Untitled Novel, y aún no se consigue en castellano. Además de ser autor de 11 novelas, McEwan ha publicado libros para chavitos, obras de teatro y varios guiones; de hecho, varias de sus obras se han llevado al cine.

2. Asesinos sin rostro, de Henning Mankell (Tusquets). De este sueco tampoco he leído nada, aunque ya son varias las referencias que conozco de su obra, todas positivas. Tiene varias novelas protagonizadas por el detective Kurt Wallander; me parece que hay que entrarle con Asesinos sin rostro por dos motivos: uno, es la primera en la que aparece dicho personaje, y, dos, ya se consigue en las ediciones baratas de Tusquets. Dato curioso de Mankell (Estocolmo, 1948): está casado con una hija de Ingmar Berman.


3. Casi nunca, de Daniel Sada (Anagrama). De Sada sí que he leído varios libros, y en ningún caso me arrepiento, de hecho, sin duda Porque parece mentira, la verdad nunca se sabe es una de las novelas mexicanas más importantes de los últimos años. Con Casi nunca este narrador bajacaliforniano obtuvo el Premio Herralde de Novela.

4. Me propongo leer también cualquier libro de Cristina Rivera Garza. Mexicana naciada en 1964 y, por lo que parece dedicada al cien por ciento a la literatura. Tiene varios títulos; quizá le apueste por La frontera más distante (Tusquets). Ella escribe con regularidad en Milenio y en su columna siempre encuentro inteligencia y una pluma bien dotada.

sábado, 3 de enero de 2009

Un estado de comunión

¿Qué es la creatividad en el arte? ¿Cómo saber que lo que lees es realmente literatura, una forma de arte, y no solamente una serie de ideas bien redactadas....? En una de sus novelas, After dark (2008), Haruki Murakami propone una respuesta en torno a la cual conviene meditar... Mari Asai, la protagonista, le pregunta a Takahashi, un joven que toca jazz...

¿Hacer algo creativo de verdad? ¿A qué te refieres?

Y él responde: 

… Imagínate que eres capaz de sentir la música dentro de ti y que eso afecta de alguna manera a tu cuerpo, que tiene la necesidad de moverse todo el rato, e imagínate que al mismo tiempo, afecta de igual manera a las personas que están escuchando tu música. Es crear ese estado de comunión. Supongo.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Despiadado

¿Una crítica despiadada a un libro? ¿Qué tal la siguiente?

"Este libro me parece un libro para olvidar, lo encuentro mal escrito, pesado, irritante, erizado de imágenes falsas, construidas a la fuerza e incoherentes; sentimental, endulzado aquí y allá hasta la afeminación, poco equilibrado, desporvisto de esfuerzo hacia la pura lógica..."

¿Quién escribe? Federico Nietzsche. ¿A qué libro se refiere? A El origen de la tragedia, de ... Federico Nietzsche.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Mátalo, David Martín del Campo

Literalmente, me la leí de una sentada: Mátalo, de David Martín del Campo (Ciudad de México, 1952).

Llegué con tiempo a la Terminal del Norte, 100 Metros: con tiempo suficiente para comprar mi pasaje y no tener que llegar patinando a los andenes, con tiempo para confirmar por enemil ocasión que en la central camionera más grande de este país no hay un solo sitio en el cual comer aceptablemente..., pero el hambre manda: ni modo, me despaché una hambureguesa de cartón con una orden de papas a la francesa que más bien parecían una reunión apática de sobrantes de unicel medio pintados de amarillo... Por supuesto, media hora después me trepé al camión con la panza medio llena e insultándome a mí mismo por obsequiarme tan mal trato... El camión salió de la terminal a las 15 horas con cinco minutos... Llegaríamos a nuestro destino justo seis horas después: no se los demás, pero los tres pasajeros que viajaban adelante de mí no vieron una sola de las tres películas que PrimeraPlus nos deparó, más bien organizaron un concurso de roquidos que sin mucho esfuerzo ganó de calle el mastodonte que iba en el asiento 2. Yo, poquito después de salir de la manchotota urbana de la Ciudad de México, saqué el libro y comencé a leerlo... No me detuve sino poco antes de que llegáramos a La Chona, Jalisco.

Leer ésas 162 páginas resultó como tomarse una Tecate helada en un medio día de agosto en Hermosillo. Tres historias bien contadas -El tesoro de Bagdad, Intemperie y Antes de Noé- que al final resulta que se integran todas entre sí para, si te apetece, entenderlas juntas como una sola novela. Bien tramadas, cada una de las narraciones merece una lectura: hay historias y David, dueño de mucho oficio, sabe contarlas. Justamente, lo que más me gustó de Mátalo fue el encuentro con un libro que no necesita de información reveladora, ni de grandes reflexiones filosóficas ni de nada más que historias: una novela que cuenta y redescubre el mundo a partir de la fuerza de la narración.

David Martín del Campo, Mátalo. México, 2006. Alfaguara. 162 pp.

lunes, 1 de diciembre de 2008

No una réplica de, sí una réplica a...

Acabo de releer un texto muy hermoso de Mario Vargas Llosa, publicado en Letras libres de febrero pasado: El viaje a la ficción. Una visión inteligente y bella sobre el poder de la narración, especialmente de la narración de acontecimientos subjetivos... Un texto muy cercano a otro que, también en Letras libres, publicó hace algunos años el cubano Cabrera Infante...: Y va de cuentos. Dice el peruano, casi al final de su disertación: "... la ficción es... una réplica a la vida que la fantasía de los seres humanos ha construido añadiéndole algo que la vida no tiene". En suma, me aviento a parafrasear: la literatura no es una réplica de la vida, sino una réplica a la vida.