Un blog apasionado, incondicional y sobre todo inútil sobre esos objetos planos, inanimados, caros, arcaicos, sin sonido estereofónico, sin efectos especiales, y sin embargo maravillosos llamados libros.

sábado, 15 de septiembre de 2018

Ejemplares nini (2)



Juana



… o sea que yo opté o más bien puse Biología como segunda opción, ¿no?, y casi nomás fue por poner algo, cualquier cosa, porque lo que yo realmente quería era estudiar Odontología, porque a esa se metieron todas mis amigas del CCH; así que cuando me mandaron a Biología, pues fue muy feo, una gran decepción, sobre todo porque todas las demás sí quedaron en Odontología, ¿me entiendes? Total, salieron los resultados y yo me quedé en Biología, y ahí voy, aunque, desde el principio no muy convencida, y menos conforme fue avanzando el semestre, porque nada, nada de nada, me gustaba de Biología, ¿me entiendes?, así que un día fui a servicios escolares y me di de baja… Total, presento el examen de admisión y me voy a Odontología con todas mis amigas, que ahora que lo pienso ni siquiera eran todas, pero ni eso vi…


Yo llevo cuatro exámenes y nomás no entro, y es que yo creo que si te diste de baja de una carrera como que quedas marcada o algo así, ¿me entiendes?, o eso creo, que quedas como con una mancha… Aunque igual es que cada vez son más los que quieren entrar y entonces cada vez son menos las posibilidades..., o quién sabe, qué tal que realmente yo no tengo la capacidad y soy re bruta y si entré a Biología fue nada más por el pase automático, ¿me entiendes? Así que no sé a qué atenerme, si seguir intentándolo o más bien ya no y dejarlo ahí, y buscar trabajo de lo que sea, porque ya sabes cómo están las cosas en mi casa: mi mamá ni de chiste podría pagarme la carrera en una privada…, ni en una universidad patito, ¿me entiendes? La verdad vivimos al día, aunque eso sí, frijoles nunca faltan en la casa… Así que aquí me tienes, contándote mis penas y comiendo frijoles, amiga.






Hugo



— ¿Completamos ya las brigadas?


— No, ingeniero. Fíjate que nos faltan todavía tres gentes.


— ¿Cómo? ¿Pero por qué, si llegaron un montón de candidatos?


— Pues sí, el problema estuvo en que a algunos de los que seleccionamos se les hizo poco el sueldo, y aunque ya habían aprobado todos los filtros a la hora de la hora decidieron no entrarle.


— ¡Újule!


— Por ejemplo, el chavo este, Hugo Suchull… Ingeniero topógrafo, titulado; con maestría en Geodesia…


— Oye, excelente perfil académico…


— Sí, ingeniero, aunque sin experiencia en campo… De hecho, el chavo nunca ha trabajado. Pero, bueno, íbamos a contratarlo…


— ¿Y no quiso?


— No, no quiso porque le pareció muy poca lana…


— Pues seguramente tendrá una mejor alternativa…


— ¡Cuál! O, bueno sí…: seguir en casa de sus papás, esperando que alguien le ofrezca más…


— No, pues que agarre un banquito y se espere sentado…


— Sí…, tiene ya tres años que terminó la maestría…, y nada, ahí sigue, metido en la casa de sus papás… No estudié tanto pata ganar tan poquito, dice.




Brenda



Millonésima vez que se dispone a ver la misma película… Legalmente rubia. Se sabe de memoria todos los diálogos. La ha visto una y otra vez desde que iba a la primaria. Varias veces con amigas, pero desde hace años siempre sola. Ahora la ve en la computadora, con los audífonos puestos, encerrada en su cuarto, comiendo a puñitos las hojuelas de maíz que va tomando directamente de la caja…


— Bueno…, voy a mandar unas solicitudes y a revisar mi correo a ver si alguien me ha contestado—le había dicho hace un rato a su abuelita, cuando terminaron de almorzar. Pero desde hace mucho tiempo que la señora Eugenia ya no le cree nada: sabe perfectamente que su nieta va a encerrarse todo el santo día en su cuarto a ver películas y a fisgonear la vida de conocidas y desconocidos en el maldito Facebook ése; sabe que va a seguir metida en esos horrendos pants por lo que resta de la día y toda la tarde, que no se va a cambiar ni cuando la llame para que salga a comer… 


Brenda adora cómo camina Elle Woods cuando llega a la facultad de Derecho de la Universidad de Harvard.




Fernando



— ¡Papá! ¡Papá, ya nos vamos!


Fernando sigue dormido en el sillón de la sala, en el cual pasa las noches desde que, hace más de dos años, Tere, su esposa, lo echó de la recámara. Entreabre un ojo para ver a su hija parada junto al sillón: — Pa, dice mi mamá que te pregunte si todavía te queda dinero para la comida de hoy.


— No, dile que ya no.


— Dile a tu papá que le dejo dinero en la mesa… ¡Ah, y que no queremos comer pizzas otra vez…! Nos sale carísimo…, además, en esta casa ya todos estamos hechos unas pelotas.


La niña no repite el mensaje de su madre, puesto que resulta evidente que Fernando escucha todo...: — Adiosito, pa.


— Adiós, hija, que te vaya bien en la escuela.


La niña sale corriendo hacia la puerta… Fernando escucha el portazo. Se vuelve a tapar y cierra los ojos dispuesto a seguir dormido, pero segundos después se escucha que la puerta se abre de nuevo… El furioso taconeo de Teresa lo alerta, y él se cubre la cabeza con la cobija...


— ¡Por dios, Fernando! Ya párate, no puedes seguir así. Seguro otra vez te quedaste toda la noche viendo estupideces en la televisión… Que no encuentres trabajo no justifica que seas un mal ejemplo para tu hija; la casa es un chiquero y a mí no me da tiempo de todo….


Fernando no contesta nada.

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